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El artista por naturaleza que asesinaron en una fiesta

Alan Chávez pudo ser el protagonista de la taquillera Voces inocentes, pero su imagen rebelde le jugó en contra y Luis Mandoki decidió quedarse con la inocencia del joven actor Carlos Padilla. “Y se puso triste”, cuenta el cineasta
Jueves 17 de septiembre de 2009 César Huerta | El Universal
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cesar.huerta@eluniversal.com.mx

Alan Chávez pudo ser el protagonista de la taquillera Voces inocentes, pero su imagen rebelde le jugó en contra y Luis Mandoki decidió quedarse con la inocencia del joven actor Carlos Padilla. “Y se puso triste”, cuenta el cineasta.

Pero entonces cayó en sus manos el personaje del niño reclutado por el ejército salvadoreño que a lo largo de la historia se convierte en una especie de villano “Ahí fue donde se vio lo buen actor que era y podía ser”, dice Mandoki.

Alan Chávez iba por buen camino. Hizo algunos programas en Canal Once, de donde saltó al cine, y luego fue postulado en dos ocasiones al Ariel por los filmes La zona y Partes usadas.

Sin embargo, todo se quedó en proyectos. El joven fue asesinado el pasado fin de semana, durante una fiesta celebrada en la ciudad de México.

Nació en Tamaulipas el 23 de diciembre de 1990. Su mamá trabajó en el área del modelaje. En estos momentos vivía solo. Y estudiaba el nivel de preparatoria. Por algo quiso ser actor. Le gustaba vivir la vida de alguien más, pero al mismo tiempo pensaba que era mejor tener una carrera. Deseaba estudiar criminología o ingeniería automotriz y en esas estaba cuando lo sorprendió la muerte.

“Para mí la actuación es un hobbie, a veces tienes trabajo y a veces no”, dijo en una entrevista ofrecida en el festival de Tolouse 2008, donde fue homenajeado por su trabajo en Partes usadas.

“Tal vez la veo como una ambición para juntar dinero y estudiar, pero si tengo una carrera y me siguen llamando, pues qué bien”, añadió.

Gracias a su innata capacidad actoral logró entrar a La zona, de Rodrigo Plá, donde hizo de un adolescente que se metía a una unidad y luego era perseguido por todos sus habitantes.

Luego vino Partes usadas, de Aarón Fernández, en la que interpretó a un joven que se dedicaba al robo de autopartes.

Mucho trabajo. Muchos reconocimientos. Alanjamás perdía su buen humor. Por ningún motivo.

Adrián Alonso, con quien compartió créditos en Voces inocentes y hace unos meses en Parking lot, de próximo estreno, recuerda:

“Cuando filmamos Voces (en 2004, Veracruz) estaba mucho con todos, nos metíamos a la alberca a jugar, era todo muy divertido. Cuando ya fue más grande, no tanto, pero era alguien al que le gustaba estar en el set, actuando”.

Y hasta eso, cuenta Paulina Gaitán, una de sus mejores amigas, Alan no era alguien que se concentrara mucho en los personajes. Era su naturaleza poder interpretar. “Tenía una capacidad impresionante, se reía de todo. Nos volvimos como hermanos”.

Y tiene razón la protagonista de Sin nombre. Recientemente trabajó al lado de Alan en el filme Somos lo que hay, donde se cuenta una historia de familia caníbal. En una entrevista con KIOSKO, antes de comenzar el rodaje, Alan se comparó con un vampiro por tener que rodar de noche.

“Tenemos que estar pálidos y con algo de ojeras, yo por lo pronto ya casi no duermo”, bromeó en esa ocasión sobre su personaje.

Ya en el set fue uno de los más bromistas. Le llegaba a esconder los tenis a su compañero de reparto, Francisco Barreiro, en un refrigerador.

“Luego Francisco le pegaba con los tenis para que no volviera a hacer”, narra Paulina.

Alan también participó en la películas Dos abrazos, de Enrique Begné y en la producción cinematográfica para televisión, Cielo, de Gerardo Tort, con la que obtuvo el Premio Pantalla de Cristal como revelación masculina del año.

En 2008 fue homenajeado en el ya citado certamen de Tolouse como una de las promesas jóvenes latinas, junto con Nahuel Pérez e Inés Efron (Argentina) y Manuela Martelli (Chile).

En Televisión Azteca, Alan Chávez estuvo en los teledramas Soñarás, Un nuevo amor y Mirada de mujer, el regreso.

Días antes de su muerte, Alan había estado en Guadalajara filmando Amaneceres oxidados, una ópera prima, en donde compartió créditos con Armando Hernández y Ximena Romo

“Llegó un momento en que me comenzaron a encasillar, eran personaje similares. Y fue cuando llegó Partes usadas, fue un cambio, nos llevaron a locaciones y algunas las elegimos en grupo, lo cual era muy bueno para todos. Nunca había hecho a un malviviente y aunque seguíamos el guión, era de mucha improvisación”. Descanse en paz.

 



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