gustavo.silva@eluniversal.com.mxQue si Michael Jackson fue un astro polémico, sí, si lo fue. Además del cambio de pigmentación, es decir, la coloración de su piel, y otras cosas más, el Rey del Pop se vio envuelto en una de las polémicas más grandes de su vida: la acusación en su contra por pederastia.
El año es 1993 y el intérprete de temas como “Jam” y “Dangerous” tiene 35 años. Después de que su hijo Jordan Chandler, de 13 años, le contara cómo era su relación con el cantante Michael Jackson, éste fue acusado de abuso sexual por Evan Chandler.
Jordan confesó a su papá que el astro de la música le había tocado el pene. Como era de esperarse, la noticia conmocionó al mundo y se vio reflejada en medios de información de todo el mundo.
Se cuestionaba cómo es que Jackson, el artista que había abierto las puertas de su Rancho Neverland —a la vez, su residencia— (en 1988) a los niños necesitados y creado también un año antes la organización Heal the World Foundation (ayudaba a millones de infantes de todo el mundo amenazados ante posibles guerras y enfermedades—, hubiera cometido semejante atrocidad.
Pero el asunto no quedo ahí. Según el siquiatra del pequeño Jordan, éste le contó que los acercamientos con Jackson incluían besos, masturbaciones y sexo oral.
Lógicamente, el hecho de que se escandalizara al respecto no tenía nada que ver con llamar la atención del público respecto a Jackson. Al contrario, el originario de Indiana disfrutaba de otro de sus grandes momentos de fama: se encontraba inmerso en su exitoso The Dangerous World Tour, que inició en junio de 1992 y concluyó en noviembre de 1993, presenciado por tres millones 500 mil personas en 67 conciertos.