natalia.cano@eluniversal.com.mx“Y cuando digo que serán los últimos, serán los últimos”. Con esas palabras, Michael Jackson anunció, en marzo pasado, una serie de recitales en la Arena O2 de Londres, con los que el icono del pop bajaría el telón para siempre.
Por meses, el rumor de que El rey del pop regresaría a los escenarios crecía, mientras que los empresarios iniciaban el plan del gran retorno de Michael Jackson a los escenarios en el que ya se barajaban millones de libras ganadas.
Originalmente, los conciertos estaban programados para iniciar el 8 de julio en Londres, en donde en aquella conferencia en la que Michael reapareció en público, el intérprete anunció que serían 10 presentaciones las que conformarían su gira del “adiós”, lo que equivalía a 200 mil espectadores.
Pero tal fue la euforia que desató el artista con su regreso que pronto los promotores se vieron obligados a abrir nuevas fechas, y entonces sumaron 50 los conciertos con los que Jackson se despediría para siempre de los escenarios.
Es decir, un millón de personas iban a ser testigos del los últimos recitales del astro de la música pop.
Las primeras 100 mil entradas que se pusieron a la venta para los conciertos que se celebrarían originalmente el 8 de julio —y que después fueron reprogramados para el 13 de julio por cuestiones de salud del artista— en la Arena O2 de la capital británica se agotaron en un plazo de tres días.
Faltando dos meses para su reaparición, las expectativas por la serie de 50 conciertos que Michael Jackson ofrecería en el foro mencionado era tan grande que los boletos de entrada se cotizaban en la reventa por 300 libras (451 dólares), es decir, casi 6 mil 100 pesos mexicanos por boleto.
El cáncer en la piel que le fue diagnosticado recientemente lo había obligado a recorrer sus fechas de conciertos.