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En complicidad, Café Tacvba y sus 55 mil invitados en el Foro Sol realizaron un verdadero “acto revolucionario-pacifista”. Es decir, que en la fiesta del 20 aniversario del grupo de rock más importante de México, el sábado pasado, echaron muy buen desmadre, taconearon con furor, perdieron el último tren del Metro, y la banda tocó hasta que las autoridades de ese recinto y la delegación Iztacalco se lo permitieron.
Al igual que el vocalista Rubén Albarrán, hace varios años (cuando una noche caminó desde Mixcoac hasta Satélite, según relató él mismo), muchos de sus fans tuvieron que caminar desde el Foro Sol hasta algún punto de la ciudad, pero qué mayor motivación que la de haber sido partícipe de tremendo guateque con los tacvbos.
Fueron tres horas y media de éxitos, coreados a todo pulmón por fans nuevos y de antaño, en una especie de ritual que sólo Café Tacvba puede lograr con sus adeptos cuando sale a “matar” al escenario (hablando en un sentido figurado) y a entregarle a su gente el corazón.
Al menos se agradece que aquí, a Rubén Albarrán, Emmanuel del Real, Joselo y Quique Rangel no les hayan apagado el audio como a The Cure en Coachella (debido a los permisos que los recintos tienen con las autoridades), porque la noche pintaba por demás maratónica.
“Muchachos, nos están cortando”, dijo el cantante casi entrada la medianoche.
La respuesta fue una lluvia de chiflidos y abucheos para las autoridades.
A diferencia de su celebración de los XV años, los tacvbos sólo contaron con la participación de la primera actriz Ofelia Medina, quien es ya considerada un icono en la vida de la agrupación, luego de que protagonizó el video para la canción “María”, en 1992.
Envuelta en un rebozo, Medina salió lentamente por detrás del escenario, tras la proyección de un video que hacía sentir que se trataba de una ilusión, para luego bailar por el entarimado y hacer una caravana a cada uno de los tacvbos.
“¡Uf! Esa presencia, siempre damos gracias de que tenemos a la comandanta Ofelia, que nos comparte su visión y su filosofía, somos bien afortunados de tenerla con nosotros”, dijo Albarrán, quien lució una larga cabellera rizada o como él mismo dijo “son cinco años de pura energía”.
“¡Ah muchachos! ¡Son un chingo! Quisiéramos estar así cerquita, con ustedes, pero no importa, de corazón sí lo estamos”, expresó Rubén, antes de que la banda tocara “¿Qué pasará?” Ya antes, por el repertorio habían pasado “Estadio” y “9” (de su álbum Revés/Yo soy), “Pinche Juan”, “No controles”, “Alármala de tos” (cover de Botellita de Jerez), “Labios de jaguar”, “Rarotonga”, “La zonaja” y “Cometer suicidio”.
Uno de los momentos más intensos de la velada fue cuando recién iniciado el concierto, el grupo sorprendió a sus fans con “El borrego”, canción que podría describir perfectamente la multiculturalidad de la que está dotada su público: fresas, cumbiancheros, metaleros, chilangos, extranjeros, folcloristas y “chicos banda”.
A pesar de las diferencias que guardan entre sí estos grupos, todos coinciden con algo: son “adictos a este Café”.
Con la humildad que lo caracteriza, Albarrán aprovechó la canción “Déjate caer” (original de Los Tres) para agradecer a todas esas bandas que han sido sus compañeras y amigas fieles desde que iniciaron: Santa Sabina, La Lupita y Maldita Vecindad.
“Muchachos es nuestra obligación dar la primera llamada de que les van a cerrar el Metro, ¿cómo se irán a su casa?”, preguntó Rubén. La respuesta fue un tajante “¡Caminando!”. El cantante sonrió, y entonces la fiesta siguió con “Encantamiento inútil”, “El espacio”, “Eres”, “Chilanga banda”, “La ingrata” y “Chica banda”.