Cuando tenía 8 años, Guillermo del Toro llenaba su habitación con monstruos de plastilina que él mismo creaba y a los 14 era el encargado de inventar historias para el Halloween de la escuela.
Desde entonces, el realizador tapatío ha dibujado sus propias criaturas imaginadas que luego han tomado forma en los filmes El espinazo del diablo, Hellboy y la exitosa El laberinto del fauno.
Ahora esos story board muestras de arte conceptual, maquetas y dibujos que han poblado su mente, se podrán ver a partir de hoy en el Museo del Estanquillo de la Ciudad de México.
Vía correo electrónico con KIOSKO, El Gordo como es conocido en el medio, nacido hace 44 años, se declara feliz.
“La exposición ha viajado por España y en realidad es responsabilidad de Carlos Durban, quien recopiló una gran cantidad de mi material fílmico”.
“Es una expo muy entretenida- audiovisual. Llena de ejemplos claros de la elaboración de imágenes que van desde el bosquejo o ilustración en mis libretas hasta el resultado final. Es el acervo más abundante de este tipo de material”.
La exposición titulada Diseccionando fantasías: los secretos de Guillermo del Toro mostrará algunas selecciones de guiones gráficos y apuntes desde la película Cronos.
Y se recordarán escenas emblemáticas como la muerte de Leonard en Mimic, la bomba en el patio de la escuela de El espinazo del diablo, el diseño de Big Baby, la pistola de Hellboy mostrada en la segunda cinta de la saga o la silla del Hombre Pálido en el filme El laberinto del fauno.
Diseccionando fantasías se inaugura esta noche sin la presencia de Del Toro, quien está en la preproducción de El Hobbit, se podrá ver desde este jueves y hasta el 16 de agosto, de martes a lunes, de 10 a 18 horas.
Paralela a la exposición, la creatividad de Del Toro está explotando en España y Estados Unidos donde se ha lanzado su libro sobre vampiros.
“El libro que lanzó se llama The strain en EUA y Nocturna en México. Es una novela de vampiros que he coescrito con Chuck Hogan. Formará parte de una trilogía: The strain, The fall y The night eternal”, comenta el premiado cineasta mexicano.
The strain fue presentado oficialmente en octubre pasado, durante el marco de la feria internacional del libro en Frankfurt.
Guillermo es el segundo hijo del matrimonio conformado por Federico Del Toro y Guadalupe Gómez.
Ahora es el flamante esposo de Lorenza Newton Pineda, a quien conoció desde preparatoria y con la que tiene dos niñas: Mariana y Marisa.
Antes de dedicarse al cine fue programador y proyeccionista en un cineclub de su estado natal, fue agente de bienes raíces y vendedor de automóviles.
Su ingreso al celuloide, ha referido el cineasta, se dio por un accidente.
“Comencé porque tomé la cámara súper 8 milímetros de mi papá. Y la primera vez que vi en la pantalla proyectado lo que hice, fue algo grande en mi vida”, ha comentado anteriormente.
En su infancia fue asiduo lector de cómics como El Hombre Araña, Batman, Los Supersabios, El Santo y Fantomas.
De acuerdo con el Diccionario de Directores del Cine Mexicano, de Perla Ciuk, también era un acompañante en sus lecturas la serie Tradiciones y Leyendas de la Colonia.
Tras levantar Cronos, protagonizada por el actor Federico Luppi como un anticuario que se convierte en vampiro, Del Toro decidió emigrar a EU.
Su decisión obedeció también al secuestro del que había sido objeto su padre. Recientemente, Del Toro reveló que difícilmente volvería a filmar en México, pues un sector de la prensa detalla día a día hasta que comen y eso es un riesgo para su integridad.
“El otro día hice el transfer de mi corto Doña Lupe, que filmé en 1985 y lloré, porque extrañé mucho la posibilidad de filmar en las calles de Guadalajara. Me he quedado con las ganas de filmar historias como No habrá final feliz y una versión de Complot mongol, muchas cosas que me hubieran gustado hacer y no he podido”, agregó previo a la premiere de Rudo y cursi, largometraje del que fue coproductor.
Ya en la meca del cine, recibió la oportunidad de dirigir Mimic, protagonizada por Mira Sorvino, en la cual se contaba la historia de un grupo de insectos gigantes que buscaba acabar con la humanidad.
Después fue El espinazo..., coproducida con España, que primero la había ubicado en la Revolución Mexicana pero, al no encontrar apoyo en el país, la trasladó a la Guerra Civil española.
Para la película inventó un niño fantasma que intenta cobrar venganza sobre su asesino.
“El terror es un género muy valiente, para mí es uno de los últimos valientes del cine”, dijo en varias ocasiones.
Cuando alguien le pide un autógrafo a Guillermo, lo más seguro es que reciba un dibujo de él mismo. Quienes lo conocen de cerca dicen que no ha dejado de ser un niño.
Siempre se la ha jugado con todo por el cine. Así fue con su ópera prima, en la que hizo todos los dibujos.
“Cuando la hice teníamos que hipotecar la casa y le dije a mi mujer: hay dos opciones, vivimos con techo y sin película, o vivimos sin techo pero con película. Le dije: “no quiero llegar a los 60 años y decir yo pude hacer esa película”... y aposté todo lo que tenía”.