¡Es el veleidoso dedo del destino! Sólo así se explica este periplo de 10 años que comenzó en Bogotá, Colombia, en 1998 y que ahora la trae de vuelta a puertos ya conocidos: regresa a Televisa luego de seis años de ausencia; trabaja a las órdenes de Emilio Larrosa, quien fue el único que le había dado un protagónico en dicha empresa y lo hará con una historia escrita por Fernando Gaitán, quien es el principio y fin de esta anécdota.
Hace una década, Itatí Cantoral conoció a Gaitán porque en Colombia querían que ella protagonizara una telenovela que mezclaba el humor con el drama, que sucedía en las oficinas de una compañía de moda y que era un alegato en favor de la inteligencia y contra la superficialidad de las caras bonitas. Se llamaba Yo soy Betty, la fea.
Sin embargo, Itatí se quedó en México para hacer telenovelas casi siempre en el papel de villana inmisericorde que se aprovecha de la muchacha pobre. En ese periodo, sólo Emilio Larrosa le dio su primer protagonista en Salud, dinero y amor. Luego de eso emigró hacia puertos más benévolos e hizo protagonistas menos estereotipados en telenovelas de Argos (“Amo a Epigmenio Ibarra y la lucha que mantiene con sus historias”), en Brasil (“Nadie hablaba español y fue como llegar a otro planeta”) y con RTI Colombia (“Fue maravilloso, pero lamentablemente no se ha visto en mi país”).
Decidió entonces que era momento de regresar a trabajar en México y se dio cuenta de que no había hecho sino dibujar círculos en estos 10 años de carrera: “Finalmente en aquel 1998 no pude hacer Betty la fea, pero el veleidoso dedo del destino me lleva ahora a protagonizar la versión mexicana de Hasta que el dinero nos separe que también fue escrita por Fernando Gaitán, y que será producida por Emilio Larrosa”.
El final de este periplo la enfrenta, además, con los muchos demonios que la envuelven: “Dicen que es el ego, pero yo más bien digo que es el lado malo de Itatí con el cual lucho todos los días. Confieso que me encanta hacer cosas para la gente y me gustaría que la telenovela fuera la más cara en este país y obtuviera primer lugar en nivel de audiencia; me fascina que haya colas en el teatro para verme”, dice la actriz que en mayo cumplirá 36 años, en entrevista exclusiva con EL UNIVERSAL.
Además de demonios, tiene miedos. “El miedo a pensar que eres la persona más importante del mundo o que eres única”, admite.
Pero que nadie se confunda. No es que Itatí viva atormentada. Bueno, sólo un poco: “Yo soy muy trágica... pero mi vida ha sido fabulosa. Y si fuera una telenovela se llamaría Las tontas no van al cielo, ja, ja. No es cierto, se llamaría Ahí les voy. Tendría un final feliz, pero no sólo para la protagonista sino para todo el elenco”.
Emilio Larrosa e Itatí se conocen desde hace 16 años y la actriz le tiene gran aprecio. “El secreto de su éxito es ser una persona impresionantemente buena. Es muy difícil encontrar en una empresa tan fuerte como Televisa a un productor que sea exitoso y al mismo tiempo un gran ser humano. Yo he visto cómo asciende de puestos a la gente de su equipo. Él rescató a la señora Leonor Llausás (que en paz descanse) cuando estaba en una época muy difícil de su vida. Larrosa le dio un papel en Salud, dinero y amor y gracias a eso consiguió un contrato de exclusividad. Él nunca lo va a contar, pero yo sí porque me da orgullo presumirlo”.
La tercera y última punta de la madeja es Televisa, empresa que dejó hace seis años para lanzarse a la aventura de hacer telenovelas en Colombia, Brasil y Miami. Ahora que vuelve, la encuentra irreconocible: “Es una empresa totalmente diferente. Ya no hay vetos y es emocionante ser parte del cambio”.
Lo dice no sólo por las nuevas condiciones de trabajo, sino por la historia de Hasta que el dinero nos separe: “Mi personaje no es ni pobre ni bonita. Queda coja en un accidente y trae collarín. Nosotros vivimos en un mundo de consumismo y eso se refleja en la telenovela. Los cuentos de hadas son bonitos, pero están alejados de ti”.
A final de cuentas, el libreto de Gaitán plantea un choque de clases y una pregunta: “¿Será posible la felicidad en la pobreza?”
Itatí Cantoral tiene su propia tesis: “María Félix decía que la pobreza mata al amor, pero yo no creo en eso, creo que el amor es más poderoso que el dinero”.