A unas horas de realizarse la entrega 51 del Ariel a los más granado del cine mexicano, voces han comenzado a escucharse para que la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas sea reformada.
Las nominaciones de este año vinieron a refrendar la confusión entre los miembros de la comunidad del séptimo arte nacional.
Arráncame la vida, elegida por la propia Academia para buscar un lugar en el Oscar, no fue considerada para las categorías importantes.
Desierto adentro, contemplada en 11 de 17 ternas, no le alcanzó para llegar a competir en la categoría de Mejor Película.
Y en esta última categoría se enfrentarán dos documentales contra dos ficciones, algo que ha causado mucha sorpresa.
“Un grupo de personas decide a los nominados y ahí te van. ¿Y si yo quería votar por Daniel Giménez Cacho? Pues ya no puedo, porque no lo pusieron. No estoy de acuerdo con esa forma”, dice Bruno Bichir, quien este año no confirmó su presencia en las votaciones.
“Creo que deberían abrir la votación, hacer mesas. No se trata de destronar a la Academia, bajo ninguna circunstancia, sino de hacerla mejor, más plural y que represente a toda la industria”, subraya.
Las ternas son elegidas por los 25 miembros activos de la AMACC, entre quienes se encuentran los directores Felipe Cazals y Juan Antonio de la Riva; los actores Ernesto Gómez Cruz y Blanca Guerra, así como los escritores Beatriz Novaro y Vicente Leñero.
Pero gente como Carlos Marcovich, ganador del Ariel en 1998 por ¿Quién diablos es Juliette?, desconoce cómo se llega a fungir como miembro activo.
EL UNIVERSAL solicitó a la AMACC los estatutos de la misma, pero se le indicó que éstos no eran para el uso público.
“Lo que deberían de hacer es que la gente de la rama eligiera a los de la suya. Que fotógrafos votaran por fotografía y directores por directores, como ocurre en Estados Unidos”, dice Carlos Marcovich.
Esta no es la primera vez que la AMACC recibe críticas. Desde hace nueve años, el cineasta Arturo Ripstein no permite que sus cintas sean inscritas al Ariel y en 2002 los productores de Y tu mamá también y El espinazo del diablo declinaron la invitación, por considerar que habían sido desairados en la carrera por el Oscar.
En 2007, la productora Malayerba dejó de interesarse en la entrega.
Omar González, de la empresa, explica: “Al año siguiente de que ganó Mezcal, no se le permitió votar a Javier Patrón (Fuera del cielo), que es el representante legal, porque su película estaba en competencia.
“Sabíamos que no podía votar en su categoría, pero no en las demás. Desde ese momento, decidimos, no acudir.”
Gustavo Loza (Al otro lado) también se siente lejano de la Academia.
Pero pese a ello, comenta que no impediría que Paradas contínuas, su nuevo proyecto, buscara un lugar en el Ariel 2010.
“Cada quien está en su camino, pero no por ello se va a dejar de proponer el cine en el que uno cree.”
En 2007, el actor Damián Alcázar sugirió que se crearan nuevas ternas para reconocer a los nuevos valores: Actor y Actriz Revelación, Actor y Actriz de Cuadro e Infantil.
“Con ellas, nuestros compañeros se verían gratificados”, señaló.