cesar.huerta@eluniversal.com.mx“¡Somos el atractivo visual!, ¡va a haber mucha carne!... Creo que en eso estamos contribuyendo a esta obra”, dice una divertida Ana de la Reguera cuando se le pregunta que pueden aportar ella y Cecilia Suárez a la obra Otelo.
Las dos están cansadas. Un día antes de la entrevista, ofrecieron una conferencia de prensa sobre la obra y luego se fueron a una pequeña fiesta.
Cecilia luce más fresca. Ana de plano está acabada. Más porque luego de la desvelada se sometió a una sesión fotográfica de más de seis horas, para una revista.
A las dos se les plantea la idea de que ambas se entrevisten.
“¡Está padre!”, exclama Cecilia Suárez, de quien muchos creen carece de sentido del humor.
Se les entregan las preguntas y antes de comenzar se ponen de acuerdo. Dirán ante la cámara que el cuestionario les fue entregado por el reportero que ésto escribe.
“Voy a decir que César Huerta le pregunta a Cecilia Suárez, a través de mí... ¿tú también lo dices?”, señala De la Reguera a Suárez, quien asienta.
Una banca del lobby en el teatro Juan Ruiz de Alarcón servirá de locación improvisada.
La entrevista de cada una durará unos siete minutos. Pero a la tercera pregunta Ana se quejará:
“¡Cecilia, apúrate a contestar!, ¡que ya me cansé!”.
Rápido, escucha la respuesta.
“Pues hay que hacer más fitness, ¿eh?”.
A unos cuantos metros de ellas Claudia Ríos, directora de la puesta, y el resto del elenco las esperan pacientes. Necesitan ensayar, pero no pueden comenzar.
Ana y Cecilia se siguen divirtiendo entre ellas. Cuando la primera pregunta por qué alguien debería pagar un boleto para verla en teatro, Cecilia responde sin dudarlo.
“¡Porque estoy fantástica!. Y no voy a decir nada más”.