Desde el 26 de julio de 1942, fecha que debutó El Santo en las arenas luchística, hasta hoy, el nombre de la leyenda plateada sigue presente, con la ayuda de El hijo de El Santo.
Después del retiro de Rodolfo Guzmán Huerta el 12 de septiembre de 1982, un 18 de octubre del mismo año, El hijo de El Santo debutó en el deporte de los costalazos.
Hoy esta leyenda continúa viva por el entusiasmo del heredero plateado y por cumplir el sueño de su padre: “Quizás quería hacer un libro, una biografía, algo quería hacer mi papá con lo que me dejó”, dijo el heredero.
Hoy, en su XXV aniversario luctuoso, el luchador más popular de todos los tiempos está presente por el trabajo de su hijo, quien siempre lo recordará como un padre, un modelo a seguir y un héroe de carne y hueso hecho leyenda.
“Creo que el guardó muchas cosas para que yo le cumpliera sus sueños. Quizás todo el material que guardó como las fotos y entrevistas grabadas era para hacer un libro. Tengo material grabado donde plática sobre su vida, habla de sus momentos tristes, de sus triunfos, a lo mejor el quiso hacer su biografía y no le dio tiempo, mi labor es cumplir sus sueños”.
También hoy se presentará su libro de imágenes nunca antes vistas llamado Santo, El enmascarado de plata. Imágenes.
Asimismo El hijo de El Santo espera abir un museo con las máscaras conseguidas por su padre, “tengo la de Black Shadow”; sus cabelleras, “imagínate la del Perro Aguayo”; entre otras cosas como sus primeras máscaras de cuero de cerdo confeccionadas por él mismo. Así como otras sorpresas, entre ellas sacar un disco con El Santo cantando, todo un testimonio histórico del nacido en Tulancingo, Hidalgo.
“Mi padre interpretaba canciones de trío, de Javier Solís, lo tengo grabado, no cantaba bien, pero era entonado y lo hacía con mucho sentimiento. Estoy pensando sacar un disco, no para vender, sino para cumplir su sueño; pienso con la tecnología hacer una pista de su voz, otra musical y quizás uno de mis amigos haga un dueto, serán cosas que le hubieran gustado”.