Ciudad Juárez, Chihuahua, 2007. Ana de la Reguera no puede salir del hotel. Lo tiene prohibido, luego de que la producción de Backyard, El traspatio, recibió amenazas. Lo único que la acompaña en las noches es un reproductor de DVD, que le aligera las jornadas.
Carlos Carrera está comandando esta cinta que se ubica 17 años atrás, cuando se dan los primeros casos de mujeres asesinadas.
Hasta el momento, el director comenta que lo ocurrido durante el rodaje se conocerá al estrenarse la película, el 20 de febrero.
Backyard... se rodó en los lugares reales de los hechos: Lomas de Poleo, donde han sido encontrados los cuerpos, o la colonia Anapra, vivienda de las asesinadas.
“Parecería una traición a la realidad hacer que esta ciudad particular se reprodujera en otro lugar”, explica Carrera. “Para mí es muy importante la memoria visual. El cine, dentro de todo lo que es como entretenimieto o como dador de elementos de reflexión o reflexión artística, tiene como valor intrínseco la memoria”, agrega.
De la Reguera interpreta a una agente en busca de la verdad. Luce pantalón de mezclilla, pistola al cinto y sudor en el rostro por el intenso calor.
Pero contra lo que pudiera pensarse, ataja Sabina Berman (Entre Pancho Villa y una mujer desnuda), guionista de la historia, ésta no sólo trata de las muertas en Juárez.
También hay una historia de amor entre Juanita, una maquiladora, y Cutberto, quienes viven en una casa hecha con partes de camiones a escasos 100 metros de la línea fronteriza.
El neoyorquino Jimmy Smits (NYPD blues) es parte importante en este mecanismo. Encarna a un gringo que tiene negocios en Juárez.
“Mientras él dice una cosa, la gente ve otra, son cosas completamente distintas”, comenta.
El encuentro de la producción con esta realidad fue abrumadora. Primero, porque frente al hotel se encontraron ocho cuerpos de mujeres. Después les tocó una balacera a unos metros de dónde filmaban. También sufrieron el robo de una parte de la escenografía. Por eso, la película incorporará a la ficción imágenes levantadas por el documentalista Everardo González (Los ladrones viejos).