RÍO DE JANEIRO (DPA).— Madonna abrió en la noche del domingo su “minigira” por Brasil, que incluye dos presentaciones en Río de Janeiro y tres en Sao Paulo, con un espectáculo de dos horas de duración realizado bajo una persistente lluvia, que le costó a la diva varios problemitas técnicos y un resbalón en pleno palco.
Hace 15 años, Madonna batió un récord mundial de público en el estadio Maracaná, cuando acudieron a verla unas 120 mil personas; en esta ocasión, fue acompañada por unos 70 mil seguidores, que no dejaron que la lluvia, ni la visible irritación que ésta provocó por momentos a la cantante, arruinaran la esperada presentación de “Sticky and sweet”.
La prensa brasileña destaca que la diva no “sorprendió” al público con ninguna improvisación, ni mostró la bandera brasileña, tal como lo hiciera en Argentina, donde cantó inesperadamente “Don’t cry for me Argentina” e hizo flamear el pabellón de ese país.
En Río, la única “improvisación” de Madonna, quien recorrió la pasarela de 17 metros de largo que atravesaba la platea acompañada por un ayudante que le sostenía un paraguas, ocurrió en el segundo bloque, cuando se resbaló sobre el palco mojado y cayó de rodillas mientras cantaba “She’s not me”.