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Dos rosas, un castillo, dos bellas y dos bestias. Esto basta para celebrar el final de Bella y Bestia, musical que marcó a la taquilla del teatro mexicano: antes de su estreno ya había vendido 40 mil boletos y luego, comenzó a dar funciones los lunes, un día que siempre ha sido negado para el teatro.
La temporada termina el próximo fin de semana, así que es el pretexto perfecto para reunir a Ana Cecilia Anzaldúa y Mariana Ochoa, dos de las actrices que han actuado como Bella, y a Federico di Lorenzo y Carlos Rivero, que lo han hecho como Bestia a lo largo de un año.
Y a falta de un castillo medieval (lugar donde se desarrolla la obra), la reunión sucedió en el Palacio de Bellas Artes, es decir, en la maqueta a miniatura construida en el parque México Mágico.
La Bella y La Bestia es la historia de un príncipe que sufre un hechizo: paulatinamente se convertirá en Bestia y sólo podrá salvarse si una mujer se enamora de él. Pero tiene un límite: una rosa que se marchita; en cuanto esta flor se quede sin pétalos, el príncipe será bestia por siempre.
Además, los habitantes del castillo se convierten en objetos, de acuerdo a sus defectos y manías. El mayordomo en un reloj, la sirvienta una tetera, la recamarera un plumero.
—Si ustedes fueran hechizados, ¿en qué se convertirían?
—Di Lorenzo: No es falta de imaginación, pero soy un bestia completo
—Anzaldúa: También sería una bestia, porque entre mis defectos a veces suelo ser soberbia.
—Rivera: Soy muy bestia para todo, no controlo mis movimientos ni mis emociones o sentimientos.
—Ochoa: Yo tendría el carácter optimista de la señora Potts (la tetera). Crecí con mis compañeros de OV7 y siempre les daba consejos y los apapachaba cuando estaban tristes.
—¿A quién le regalarían una rosa?
—Di Lorenzo: A María Jordán, mi maestra de canto con quien estuve 10 años.
—Anzaldúa: A Keith Batten, mi director en este musical. Él me dijo: “Creétela, tú eres la Bella”. Confió en mi, siendo este mi primer protagónico.
—Rivera: En el ámbito histórico, a la madre Teresa de Calcuta, que transformó a tantas personas y a ella misma para lograr esa paz.
—Ochoa: A mi mamá. Considero que las raíces valen muchísimo y ella ha estado conmigo en toda mi carrera, a veces hasta ahorrando dinero para acompañarme en las giras.
—¿Qué es lo más bestial dentro de la carrera artística?
—Rivera: En mi caso, haber tenido que esperar tanto tiempo para conseguir mis metas.
—Ochoa: Eso que ante los ojos de la gente se llama fama, pero que es efímero e inexistente. La carrera artística es muy celosa y el día que te la crees, es el día que empieza tu decadencia.