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Por unos minutos, Manzanero fue Syntek y Syntek, Manzanero. El músico yucateco tocó su piano con las notas de “Sexo, pudor y lágrimas” y el de lentes el suyo, pero apoyando el tema “Somos novios”.
Fue un dueto sin dueto, como tal. Bueno, ninguno cantó la canción del otro, pero sí lo apoyó musicalmente. Y los casi 2 mil asistentes al World Trade Center que lo vieron, se los agradecieron.
Ambos clausuraron el 50 aniversario de una compañía de instrumentos, de los que usan.
Sólo fue una vez la que Manzanero y Syntek estuvieron juntos en el escenario, pero fue suficiente. Claro, acompañados por la Big Band de México, esa que lo mismo toca jazz que blues o algo más movido.
Abrió la noche Aleks, quien interpretó “Duele el amor”, “Historias de danzón y arrabal” e “Intocable”. Todas, con nuevos arreglos, incluso una de ellas más tropical.
La segunda parte del evento corrió a cargo de Armando, agradeciendo con “Voy a apagar la luz” los años que ha pasado con el público. Luego, al estilo de los compositores del añejo México nocturno, no perdió la oportunidad de contar anécdotas.
Así fue con “Bonita”: “Era lo más bello que podía decírsele a una mujer. Ahora sólo se les dice ‘qué onda’… ¡cómo han cambiado lo tiempos!”.
Y así, al interpretar “Mía”, refiriéndose con cierto humor a la relación que sostiene con su ex esposa, madre de Juan Pablo Manzanero: “Siempre está pendiente de la pensión, cada vez que es día 15, ¿cómo no va a ser mía?”. A ello le seguirían los temas de “Adoro” y “Felicidad”, canción última popularizada por Víctor Iturbe El Pirulí.