acardenas@eluniversal.com.mxMONTERREY.— Con una afluencia superior a 20 mil espectadores, la noche del sábado concluyó el Cuarto Festival Internacional de Cine de Monterrey y con él la promesa de mejorar el próximo, a realizarse del 21 al 29 de agosto de 2009, y donde la cinematografía australiana será la invitada de honor.
En una accidentada clausura concluyó esta fiesta del cine, en donde Alejandro Lubezki con su filme Lección relámpago consiguió el Cabrito de Plata como el Mejor Cortometraje Mexicano, mientras que Hoy, el día se repite diferente, de los españoles Xavier Baig y Óscar Moreno, se llevó la distinción en Largometraje Documental, la Mejor Propuesta de Largometraje en Ficción fue la argentina La rabia, de Albertina Carri.
En la categoría de Mejor Película Regiomontana fue para Flores para el soldado, de Francisco Javier Garza Yánez, un documental que también se adjudicó el Premio Rogelio A. González, dotado con 5 mil dólares, galardón que se instituyó y se entregó por primera a vez a iniciativa del Museo del Vidrio, además de 50 mil pesos más otorgados por el ayuntamiento de Monterrey. En tanto, el premio de la audiencia le correspondió a la película austriaca Revancha, del cineasta Götz Spielmann.
Juan Manuel González, director de este encuentro fílmico, reconoció que el festival es perfectible y habrá que mejorar y que se escogió al cine de Australia por la diversidad fílmica que posee esta nación, además que hay grandes estrellas como Mel Gibson, Cate Blanchett o Nicole Kidman nacidas ahí, y que se esperará correr las invitaciones pertinentes para después confirmar quién sería parte de los invitados especiales.
Sin duda, la presencia de estrellas como Tommy Lee Jones, Cecilia Roth y el mexicano Héctor Bonilla vistieron a esta edición del festival y le dieron ese aire que requiere este tipo de justas cinematográficas.
Monterrey tiene en sus manos un festival de cine que puede convertirse en uno de los referentes obligados del país, y es claro que hay que afinar cosas, sobre todo cuestiones de logística, pero es una bola de nieve que ya no se puede parar, pero sí mejorar. Sobre todo, porque cuenta con la infraestructura adecuada y la capacidad para ser un festival, y como asignatura pendiente será crear un patronato que asegure su continuidad.