alejandro.madrigaleluniversal.com.mxCuando la carrera de Amanda Miguel estaba en el clímax de popularidad decidió embarazarse y tener a Ana Victoria. Su disquera nunca se lo perdonó y la congeló durante casi una década.
La intérprete de ‘Hagamos un trato’ platica para EL UNIVERSAL que hubo un momento en su carrera en que pierde el piso, no encuentra estabilidad y se hace una persona muy irritable, sobre todo después de vender 3 millones de copias.
La cantante cuenta también que la primera vez que llegó a México con la ayuda de Hugo López, manager de Luis Miguel, quien la invitó a hacer coros con Alberto Vázquez, visitó Acapulco y pensó que era el paraíso.
Amanda Miguel es una mujer platicadora, sincera, que está de regresó en la música y con su voz “gritos”, como ella misma le llama a su muy particular manera de interpretar.
—¿Por qué decides quedarte en México?
—Tenía 21 años cuando llegué a México y fuimos a Acapulco, yo creí que estaba en el paraíso, porque como yo me lo imaginaba era un lugar calientito, con palmeras, el mar, entonces llegué y me enamoré de estas cosas fantásticas que tiene México como su historia y nos vinimos a vivir aquí.
—¿Donde conoces a Diego Verdaguer?
—Mis papás me mandaron a un internado porque era muy rebelde, como a los 16 años, quería ser independiente y mandarme sola. Pero me metieron a un internado de gente grande, fueron dos años; después, me mudé a un departamento en Buenos Aires con mi hermana, conocí a Diego en la calle y no duré mucho tiempo en ese lugar cuando me fui a vivir con él.
—Las disqueras le decían a Diego que tú opacabas su carrera...
—Mucha gente que tenía otro punto de vista, pensaba que yo lo iba a opacar y que yo le quitaría su lugar; pienso que no fue así, sino que le ayudé a ser quien es, tuvimos la fortuna de encontrarnos en la vida, porque los dos juntos somos mucho más que cada quien por su lado.
—¿Qué es para ti ‘El sonido volumen I’?
—Se abrió una puerta gigante en toda América Latina; creé furor, las canciones, como cantaba, los gritos, el cabello, todo se juntó para que me conocieran.
“Pero yo me sentía un poco atrapada, porque yo en la Patagonia era una mujer libre y aquí perdí todo eso; mi vida no era la misma, porque a cualquier lugar que iba me acosaban. No podía salir, estaba en todas las portadas de las revistas, en la calle me rompían mis camisas, estaba en la televisión y yo no quería eso. Tuve que aprender a convivir con eso. Pensaban que era una payasa, pero yo estaba muy frustrada, perdí esa sencillez que me encantaba tener, no lo pude manejar...
—¿Perdiste el piso?
—Sí, la fama te hace perder el piso, te vuelves un ser frío.
—¿Cuándo haces una pausa en tu carrera?
—Fue por las disqueras, porque después de dar a luz a mi hija y parar mi gira por tres años para estar con ella, quise regresar y me costó sangre, sudor y lágrimas; las disqueras me contrataron y me congelaron por más de nueve años, los canales se habían cerrado para mí.