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Después de varias versiones encontradas, Pablo Montero por fin llegó ayer a la ciudad de México, procedente de Miami, para incorporarse a las grabaciones de la telenovela Fuego en la sangre, esto, luego de que estuvo 48 horas en la prisión de Turner Guilford Knight.
A pesar de que pasadas las 14 horas varios medios de información lo esperaban en las salas E1, E2 y E3 del aeropuerto capitalino, correspondientes a los vuelos internacionales, para entrevistarlo, Montero “escapó”.
De acuerdo con pasajeros que lo identificaron dentro del vuelo 312 de Mexicana, y otros que caminaban por las salas del lugar, personal de la terminal aérea apoyó a Montero para burlar a la prensa.
Indicaron que el actor y cantante salió por un lugar poco convencional, donde lo esperaban varias personas, con quienes subió a una camioneta blanca.
Mientras eso ocurría, algunos reporteros y camarógrafos corrían de un lugar a otro tratando de localizar al originario de Torreón, Coahuila.
Una fuente cercana a la producción de Fuego..., dijo a EL UNIVERSAL que Pablo Montero retomaría las grabaciones ayer mismo a las 21:30 horas. Informaron que le tocaría interactuar con Eduardo Yáñez en una locación.
También revelaron que mientras se conocía el veredicto del juez Jeffrey Rosinek, quien le otorgó la libertad a Montero la mañana del miércoles, el productor Salvador Mejía analizaba con la escritora Liliana Abud cómo darle el mejor fin a su personaje, Franco Reyes. También tuvo una junta con Yáñez (Juan) y Jorge Salinas (Óscar).
Desde que ayer se conoció la noticia sobre la libertad de Montero, una veintena de medios de información montaron guardia en las terminales 1 y 2 del aeropuerto capitalino; otros más, en el de Toluca.