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Después del infierno que vivió Britney Spears en los últimos dos años —en los que se divorció, perdió a sus hijos y superó una depresión—, la cantante aseveró que le gustaría mantener a sus hijos alejados de la infancia anormal que ella tuvo.
En lo que fue su primera entrevista en dos años, otorgada a la edición estadounidense de la revista OK!, Spears admitió que no desearía que sus hijos, Sean Preston y Jayden James, sufrieran las mismas presiones pre-adolescentes de las que ella fue víctima cuando incursionó en la música.
Aunque claro, también afirmó que si ellos decidieran seguir sus pasos y convertirse en cantantes los apoyaría.
“Les voy a dar mi amor incondicional si es lo que ellos eligen, aunque prefiero que tengan una infancia normal”, dijo Spears a la publicación.
La interprete también confesó que se quedó pasmada cuando se enteró que su hermana Jamie Lynn también sería madre a sus 17 años, pues explicó que ésta es parte de esa infancia perdida de la que tanto se queja.
Y es que al igual que la llamada Princesa del Pop, Jamie Lynn siguió los pasos de su hermana mayor, y se convirtió en madre a una corta edad.
“Siempre fue el bebé de la casa y ahora ella tiene un bebé. Me quedé helada”, acotó.
Durante su la charla con la revista, Britney reconoció los errores cometidos en ese par de años, y señaló que su padre ha sido un gran apoyo para su hermana, y que espera que sus hijos Sean y Jayden sean como hermanos mayores para su sobrina Maddie.