julio.quijano@eluniversal.com.mxHéctor Martínez no tiene reparos en lo que piensa. A la nueva casa le pone el adjetivo de “maquiavélica”, a los alumnos le anuncia que de ellos depende convertirse en un “don alguien” o seguir siendo un “don nadie”, y sin falsas modestias señala que aquella primera generación es la más recordada por el público simplemente porque “fue la mejor”.
Martínez dirigió aquella primera Academia y no volvió a hacerlo hasta ahora que dirigirá la que se ha anunciado como “la última generación”.
—¿Qué recuerdos tienes de aquella primera generación?
—Era un proyecto en el que tanto a Giorgio Aresu como a Eva Borja y a mí nos dejaron volar, nos dejaron crear. —¿Hiciste amigos entre aquella primera Academia?
—Tengo una relación con todos pero no somos amigos; soy amante del orden natural de las cosas
—En la memoria del público, la generación más recordada es la primera…
—Porque fue la mejor… y ésta será mejor que la primera
—La gente también recuerda tu rigor y disciplina.
—Es vital como en la vida. A los chavos hay que aterrizarlos cada 20 segundos.