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“De algo sirven 50 años de experiencia”, dijo Norma Lazareno luego de su debut en la obra Adorables enemigas en la que comparte escenario con Silvia Pinal.
Tiene razón. Sirven para hacer una pareja divertida con Pinal en sus respectivos personajes de divas venidas a menos. Sirven para afrontar sin falsas vanidades a un personaje que se expone al ridículo, luego de haber sido la mayor estrella del momento. Sirven para encontrar el tono de comedia adecuado a la hora de fingir que se ha comido unos cuantos merengues hechos de “mota”.
Los 50 años de carrera de Norma Lazareno sirven, en resumen, para interpretar atinadamente a Dolores Monroe, personaje que a partir de esta semana alterna con Adriana Roel.
Pero Lazareno no sólo demuestra sus 50 años de experiencia, sino también hace gala de un cuerpo que se mueve con sensualidad al ritmo que le impone un striper dentro de la obra.
Es una escena en la que, por error, Dolores Monroe y María Glenn reciben la vista de uno de esos muchachos que se dedican a despertar el libido de las mujeres. Y el personaje de Lazareno pone especial entusiasmo al mirar y tocar la parte trasera del susodicho.
Además, la escena final de la obra es un número musical en el que ambas bailan como si estuvieran en una obra de Broadway. Ahí fue donde Lazareno bailó como si estuviera en una de sus película de los 70.
Ella misma se permitió vanagloriarse de ese momento. Luego de que terminó la función, estiró el cuerpo y lo recorrió con su mano derecha mientras decía: “Yo hice muchas películas de bailarina a go go... y algo queda de aquellos tiempos. Algo también queda de cuerpo y de ganas para seguir haciéndolo”.
Lazareno también señaló al cielo cuando terminó esta función. Ella tiene la costumbre de dedicar cada una de sus actuaciones a Paulina, su hija, que murió hace más de una década. Y lo hizo con Adorables enemigas.
La actriz supone que Paulina habrá estado muy contenta de haber visto a su madre actuando en esta obra, en donde lo mismo goza las partes traseras de un muchacho, que baila y come merengues espirituosos.
Pero además de su hija, que la vio desde “allá arriba”, Norma Lazareno también recibió la aprobación del público que llenó el Teatro Diego Rivera. Todos ellos estuvieron de acuerdo en que 50 años de experiencia sí sirven de algo y que mucho queda de aquella actriz que bailaba a go go en películas sesenteras.