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Llevan el albur a escena

El Coyote Cojo son tres horas de albures, un “yo acuso” de Fabián Lavalle, ocho bailarinas en tangas de colores, tres geniales “grillóperas”, de Carlos Pascual, y un sentido homenaje a Miguel Galván, comediante fallecido el martes pasado
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Julio Alejandro Quijano
El Universal
Domingo 20 de abril de 2008

julio.quijano@eluniversal.com.mx

El Coyote Cojo son tres horas de albures, un “yo acuso” de Fabián Lavalle, ocho bailarinas en tangas de colores, tres geniales “grillóperas”, de Carlos Pascual, y un sentido homenaje a Miguel Galván, comediante fallecido el martes pasado.

Esta revista musical se estrenó el viernes con dos funciones agotadas en el teatro Blanquita. Al final de cada una de ellas, Fabián Lavalle apareció para agradecerle a Dios que lo haya dejado con vida luego de la golpiza que le propinó Alfredo Cervantes Landa en un hotel de la colonia Roma.

“Mucha gente me ha difamado, se han dicho muchas mentiras, pero la verdad se va a saber y la gente tiene derecho a conocerla”, remató apoteósico Lavalle. Luego salieron las ocho bailarinas en tanga de colores para bailar una salsa sabrosa que dio fin a la función.

Durante los aplausos de agradecimiento, Luis de Alba apareció para hacer un sencillo, pero emotivo homenaje a Miguel Galván. Se bajó al escenario una manta con su foto mientas de Alba contaba una anécdota sobrenatural: “Ayer se reventaron dos lámparas del teatro. Sabemos que fue Miguel Galván, quien está presente con nosotros y que lo estará durante toda la temporada”.

Galván iba a ser el coprotagonista de la revista junto con Luis de Alba y, por tanto, todo el elenco dijo que lo mantenían vivo en su corazón.

Su lugar fue ocupado por Gastón Padilla, quien acompaña a El Chido en un periplo por barrios estereotipados de la ciudad de México. Su intención es enseñarle a un japonés llamado “Tu-Hoyo Teata-Co” (interpretado por Jorge Arvizu) la semiología del albur.

Así es que visitan una taquería atendida por Eduardo Ganiza (es decir, “Lalonganiza”), una carpa, Garibaldi, y hasta un vagón del Metro, que es donde aparece por primera vez en la obra Fabián Lavalle.

Luego de ser albureado por El Chido, Lavalle explica que viaja en el Metro porque no quiere toparse con el alcoholímetro; Lavalle dice algunos chistes con mala entonación, desperdicia los parlamentos de sus compañeros y luego sale del vagón del Metro.

El conductor tiene una segunda aparición en un sketche en el que interpreta a un comandante. Con el mismo tono de recital escolar, falla a la hora de los chistes y luego Luis de Alba le dice: “Mejor váyase a cuidar hoteles en la colonia Roma”.

Su última aparición es hacia el final de la obra cuando declama sus sentencias moralistas contra quienes lo han atacado.

Pero, además de Lavalle, El Coyoye Cojo tiene tres “grillóperas” albureras interpretadas por Carlos Pascual y Pedro Kominick. Esta pareja de comediantes muestra un fino sentido del humor.

En cambio, son fallidos los intentos por hacer humor político. Una parodia frágil de Carlos Salinas de Gortari apenas consiguió algunas risas.



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