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Se fue Miguel

Galván permaneció más de un mes en el hospital, lo venció la diabetes; deja grabados temas de bolero, hoy creman sus restos
Miércoles 16 de abril de 2008 Alex Madrigal | El Universal

alejandro.madrigal@eluniversal.com.mx

Cuando sus amigos querían cuidar la salud de Miguel Galván ofreciéndole un cariñoso aviso de no comer ciertas cosas que afectaban su organismo, el de la “tartamuda” contestaba con un tajante: “Te vale madres”, contó el comediante Gustavo Murguía.

A Miguel, todos sus amigos lo recuerdan como un tipo introvertido, retraído y solitario, “pero él no era así”, señaló su primo Manolo García Meza. Todo comenzó a cambiar al paso de los años y del desarrollo de su enfermedad, pues de niño Galván contaba chistes a todos los primos en su natal Juan Aldama, Zacatecas.

Pero con el tiempo, el mal cuidado de la diabetes que padecía y el eterno recuerdo de que su madre murió al nacer él, lo alejaron.

“Disfrutaba de esa soledad. Miguel siempre cargó la culpa porque su mamá murió cuando él nació, tenía mucho resentimiento a la vida, él nunca festejaba la Navidad, últimamente comenzaba a celebrar sus cumpleaños.

“Ahora con sus 50 años, le hicimos una fiesta sorpresa, pero no le gustó mucho”, recordó su primo hermano.

Después de permanecer más de un mes en el hospital, el pasado lunes falleció Miguel Eduardo Galván Meza, a los 50 años de edad.

“Se me fue mi pareja”, dijo sollozando Adrián Uribe, cuando los restos de su amigo eran velados; el comediante señaló que su hijo Gael era fan de Miguel y que cuando le llevó al hospital un saludo grabado por el pequeño, Galván lloró.

Miguel fue un comediante que decidió su destino cuando había acabado la carrera de arquitectura, posteriormente comenzó a estudiar en una escuela de arte dramático, con la misión de ser un comediante distinto.

Galván Meza estuvo casado, sólo que su matrimonio duró un año aproximadamente, porque su esposa nunca estuvo de acuerdo con que no ejerciera la profesión de arquitecto.

Fue hasta que hizo un comercial para un banco, “por ahí del año 1995”, recordó su amigo Alfonso Villalpando, dirigido por Alejandro González Iñárritu, que la carrera de Galván dio un giro afortunado, donde daba vida a un asaltante preso por sacar una tartamuda (pistola).

“Él ya se dedicaba a hacer comedia, participaba en obras de cabaret, había participado en películas de la India María, pero a raíz del comercial de la tartamuda le comenzó a ir muy bien. Él decía que ese comercial le cambió su vida”, platicó su primo.

“Lo recuerdo cuando empezamos juntos en un bar, éramos muy amigos, tenía pocos porque era una persona solitaria, pero él sabía que a raíz de ese comercial toda su vida cambió y que sería un trancazo, y dicho y hecho lo catapultó de manera inmediata primero en Telemundo y luego en Televisa”, platicó el escritor y comediante Alfonso Villalpando.

César Bono recordó que una tarde se encontró a Miguel en un banco, y le hizo una broma: “Me pidió que le diera mi dinero y si no me sacaba la tartamuda. Primero me asusté, pero cuando me dijo lo de la tartamuda me reí”.

Un hasta pronto le brindaron sus amigos comediantes. Los primeros en llegar fueron Adrián Uribe y Lorena de la Garza.

A Galván le sobreviven su hermana Lilia y su sobrina Estela, así como sus primos Belinda, Tere, Estela Humberto y Manolo. Sus cenizas serán depositadas en Acapulco y en una iglesia del DF.



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