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El Ariel, obra del escultor Ignacio Asúnsolo, simboliza el espíritu libre del cine, por encima de las limitaciones y presiones comerciales.
Durante sus 50 años de historia se han entregado alrededor de mil reproducciones de la estatuilla, cuyo modelo original fue un pesista de mediados del siglo 20.
Pero siendo una figura de hechura artesanal, no existe ninguno igual. A lo largo de los años, el Ariel ha tenido el cabello lacio, quebrado o chino.
El águila, que descansa a los pies del hombre, ha mostrado sus plumas en círculo o rectas.
Lo único que se ha conservado tal cual es la base de la estatuilla en forma piramidal.
1972: El premio para el largometraje El castillo de la pureza, de Arturo Ripstein, muestra a un águila con el plumaje en forma romboide.
1973: Un año después, en la estatuilla para la cinta El principio, con Armando Acosta y Juan Allende, el animal ya enseñaba sus plumas más marcadas que le daban un aire de majestuosidad. Las alas muestra ya una imagen más profunda.
1974: El galardón para la película titulada La Choca, protagonizada por Meche Carreño, tiene al hombre con el cabello ligeramente quebrado.
1985: El premio dado a Veneno para las hadas, con Ana Patricia Rojo, está integrado por un águila con plumas intercaladas que, vistas desde lejos, simulan figuras circulares
1991: El cabello del Ariel visto en el largometraje Como agua para chocolate, protagonizado por Marco Leonardi, Lumi Cavazos, Regina Torné y Mario Iván Martínez, luce por completo lacio.
Viéndolo con mucho cuidado se nota una huella digital, producto de que fue hecho a mano.
1997: La estatuilla para Por si no te vuelvo a ver, Mejor Película de ese año, regresó con un águila de grandes plumas y un hombre que lucía cabello ligeramente quebrado.