julio.quijano@eluniversal.com.mxPara Alejandro Camacho no hay duda de que Capadocia hace una denuncia muy cercana a la realidad del sistema de justicia en México. Y no lo duda, porque lo ha vivido: “Yo estuve en la cárcel. En el Reclusorio Oriente. Y estuve porque la ilegalidad en México es una mierda y es importante denunciarla en series como ésta, que no es una telenovela”.
En efecto, Capadocia es una excepción en la tv mexicana: no es una telenovela rosa protagonizada por galanes con poca ropa de la cintura para abajo y no es un programa con albures cada dos parlamentos. Capadocia es una denuncia del sistema penitenciario, al mismo tiempo que una historia sobre mujeres encarceladas.
Enrique Singer, uno de sus protagonistas, sintetiza: “No es nada más una historia de aventuras, sino sobre corrupción y narcotráfico. Es una serie que dice algo serio sobre nuestra sociedad, es una historia fuerte”.
Fue coproducida entre Argos y HBO Latinoamérica en una primera temporada de 13 capítulos que duran 70 minutos cada uno. Cuenta la historia de una cárcel privatizada en la que campea la corrupción (con diputados que legislan al son del dinero que reciben) hasta la vida cotidiana de las presas (donde una toalla femenina se cotiza como mercancía de manipulación).
La diferencia con el resto de la televisión mexicana no sólo es en el tema, sino en algo esencial: libertad creativa. Epigmenio Ibarra, productor de Argos, señala: “La sociedad con HBO nos dio algo que nunca habíamos tenido en México, libertad”.
Los escritores están de acuerdo. Leticia López lo dice lapidaria: “Por primera vez tuvimos oportunidad de hablar sin censura. Es decir, sin otra restricción que el profesionalismo”.
Los capítulos fueron dirigidos alternadamente por dos cineastas: Javier Patrón Fox y Carlos Carrera, y un publicista, Pitipol Ybarra. Patrón Fox ya antes había hecho telenovelas, así que entiende bien la diferencia: “Es la primera vez que generamos obra. Y se siente una recompensa, porque hay algo de inversión personal”.
Es obvio que las telenovelas son productos trillados y anquilosados y que la producción de series como Capadocia representan otro tipo de trabajo para los creativos mexicanos. Otro de los escritores, Guillermo Ríos, anuncia profético: “Este país está listo para generar contenidos”.
Ni HBO ni Argos revelaron el costo de producción, pero adelantaron que ya trabajan en los guiones para la segunda temporada: “No es seguro que se realice, porque tenemos que esperar la respuesta de la audiencia”.
En efecto, la audiencia clasificará Capadocia, que más allá de sus alcances de “buena televisión de denuncia”, mostró en su primer capítulo algunos errores de continuidad y credibilidad. Por ejemplo, la secuencia en que el jefe de gobierno del DF camina tranquilamente por el Zócalo a las 12 del día y se mete al Metro como un pasajero cualquiera. O la poca fuerza de la escena en que el personaje de Ana de la Reguera mata accidentalmente a su mejor amiga, por acostarse con su marido. O la escena en que un grupo de policía de élite interviene una cárcel durante un motín de reclusas.