julio.quijano@eluniversal.com.mxNo sólo de amor habla Juanes. También del decepcionante Hugo Chávez, de que legalizar ciertas drogas es ganar la guerra contra el narco, de que las FARC han equivocado el camino de su lucha y de que no es lo mismo populismo que inteligencia.
El cantautor defiende su derecho a hablar y cantar no sólo de cosas románticas, sino de “lo que sucede” en el mundo: “No pienso que mi voz pese más o sea más importante por el hecho de que soy artista. Se trata simplemente de un compromiso ciudadano. Los gobiernos se equivocan y es tiempo de que el pueblo diga lo que piensa, y el pueblo somos todos”.
Entonces no es casualidad que su celular suena con el tono de su canción “Bandera de manos”, que reza: “Hagamos todos una bandera con manos negras, una bandera con manos blancas por un mundo mejor”.
Y en efecto, él no excluye banderas negras ni blancas: “No soy de izquierda ni de derecha y pienso que la diplomacia es el mejor camino para conseguir objetivos. Pero me parece que lo de Hugo Chávez es un chiste. Es decir, alguien que se compara con Simón Bolívar… basta leer los textos de Bolívar para darse cuenta de la diferencia. Una cosa es el populismo y otra la inteligencia. Los discursos del Che Guevara en la ONU sí son una belleza, o la lucidez con que Fidel Castro puede hablar cinco horas”.
Juanes fue uno de los firmantes de la carta donde varios artistas protestaron por la cancelación del concierto de Alejandro Sanz en Venezuela, a causa de sus diferencias con Hugo Chávez. Sobre él, tiene una opinión particular: “Al principio me parecía que podría proponer cosas interesantes, pero con el tiempo perdí esa esperanza. Nadie puede hablar de revolución cuando su pueblo tiene problemas de pobreza. Y me parece muy triste, porque Venezuela, su gente, es espectacular”.
Precisamente la intervención de Chávez para que las FARC de Colombia entregaran secuestrados a cambio de algunos de sus militantes presos, fue una de las desilusiones de Juanes: “Al principio lo sentí como una esperanza. En Colombia necesitábamos precisamente de alguien que mediara en el conflicto, pero cuando sucedió, me di cuenta de que eso no era un intercambio humanitario sino un movimiento político”.
Y tiene muy clara su idea sobre las FARC: “Su origen fue notable, querían solucionar problemas que parecían irremediables, pero con el tiempo fueron haciendo mal las cosas”.
Juanes nació en el Medellín de los 80. “El Medellín más violento y golpeado por el narcotráfico”.
Juanes no es un optimista gratuito: “Sé que el narcotráfico es una realidad en Colombia y también creo que la guerra está perdida. Por eso mi idea es que se despenalicen algunos aspectos y en ciertos rubros. Pienso en que la hoja de coca, por ejemplo, es cultivada como un ritual religioso, tiene que ver mucho con la cultura de los pueblos. Fue el hombre quien la pervirtió”, comenta.
Al final, Juanes entiende que sólo hay una solución: educación.