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Pepe Aguilar volverá a los caballos. Hace diez años que se había bajado de la silla de montar para dedicarse a levantar una carrera como cantante de baladas rancheras. Pero su infancia es destino porque desde muy pronto en la vida, Pepe aprendió el oficio del jaripeo, de las suertes charras, de dominar al caballo.
La giras con su padre, Antonio Aguilar, en los espectáculos ecuestres que fueron famosos el siglo pasado le enseñaron eso y más: “Dicen que el mejor amigo del hombre es el perro, no es cierto, es el caballo. Mi padre nos decía que eran nuestros hermanos y así los tratábamos”.
Antonio murió el año pasado y en un proceso que parece natural, Pepe se ha convertido en heredero de la tradición: primero abandonó la balada pop ranchera para lanzar un disco nuevo que nada más es ranchero.
Alguna vez Antonio Aguilar dijo en entrevista para EL UNIVERSAL: “La música ranchera es una y no tiene más adjetivos; no tiene que fusionarse con otros géneros porque entonces se desvía y ya no es ranchera”.
Pepe Aguilar hace honor a esta frase en este nuevo disco que se llama 100 por ciento mexicano y que está nominado al Grammy (que se entrega hoy) y a los Premios Lo Nuestro en la categoría de Música Ranchera.
Pero faltaba algo para que la herencia fuera completa: los espectáculos ecuestres.
Pepe Aguilar ya tiene listo un proyecto para hacer giras por Estados Unidos y México con un espectáculo de jaripeo y suertes charras.
La gran sorpresa es que será en conjunto con Los Tigres del Norte: “Estamos muy entusiasmados porque estamos a punto de cerrar el contrato para esta gira. El año pasado hicimos algo similar con Joan Sebastian y la gente nos recibió muy bien”.
El hecho de planearlo, le trae recuerdos a Pepe Aguilar: “Yo anduve con mi padre mucho tiempo en sus espectáculos ecuestres. Me acuerdo que la gente no sólo iba a escucharlo cantar, sino también quería ver a los caballos. De hecho, cuando los caballos no llegaban al show, pues no era lo mismo”.
Antonio Aguilar tenía tres consentidos (uno de ellos “El palomo”, por el que siempre profesó un cariño especial). Pepe también tiene los suyos, pero sobre todo insiste en que son animales nobles e importantes en su vida: “Tan sólo con darle de comer y unos cuantos cuidados, ellos te transportan, te ayudan a trabajar, obedecen y te ofrecen compañía”.