LOS ÁNGELES (EFE Y AP).— El ingreso de la cantante estadounidense Britney Spears a un hospital de Los Ángeles, tras encerrarse en el cuarto de baño de su casa con uno de sus dos hijos, se produce exactamente un año después de que la artista entrara en una espiral que muchos temen que no acabe en un final feliz.Pese a que el Centro Médico Cedars-Sinai, donde se encuentra ingresada la multimillonaria intérprete, no informó sobre el estado de Spears, fuentes cercanas a la cantante señalaron ayer a diversos medios de comunicación especializados en información de famosos, que la artista permanecerá 72 horas “encerrada en una unidad especial para poder evaluar su estado mental”.
El triste episodio comenzó alrededor de las 20 horas locales del jueves (04 GMT del viernes) en la residencia de Los Ángeles de la cantante, cuando la policía recibió una llamada de la funcionaria que vigila el régimen de custodia que mantienen Spears y su ex marido, Kevin Federline, sobre sus dos hijos: Sean Preston, de dos años, y Jayden James, de uno.
“La funcionaria llamó porque después de colocar a Preston en el coche, Britney se encerró en el cuarto de baño con Jayden James, al negarse a entregar a los niños para que los llevaran con Federline, quien mantiene la custodia de ambos”, explicó, bajo la condición de anonimato, una fuente cercana a la artista.
“Mientras la policía estaba en la residencia, observaron que Spears estaba bajo la influencia de una sustancia desconocida, por lo que decidieron que lo mejor, ‘por su propio bien’, era que fuera tratada en un centro médico”, agregó la edición digital de la revista People.
El hijo de Britney Spears también fue ingresado al hospital brevemente, aunque se desconocen los detalles sobre su evaluación. Ambos niños ya se han reunido con su padre.
Los expertos consideran que pasará mucho tiempo hasta que la artista vuelva a tener consigo a los dos niños, víctimas de una disputa judicial entre sus padres.
Desde hace meses el enfrentamiento judicial entre Spears y Federline no deja de ofrecer titulares.
La mayoría de las veces, por la falta de comparecencia ante distintas citas judiciales de Spears, por su dejadez a la hora de cumplir con las normas establecidas por el juez o por las imágenes difundidas casi a diario de la cantante conduciendo temerariamente mientras llevaba a sus hijos.
El último de los titulares se produjo precisamente ayer, cuando la cantante debía comparecer ante los abogados de su ex marido durante alrededor de dos horas, pero sólo lo hizo 14 minutos.
La caída en picada de la considerada por la revista Forbes como la duodécima mujer más rica del mundo del espectáculo en EU comenzó hace un año, cuando se rapó la cabeza y golpeó con un paraguas el coche de un fotoperiodista.
Aunque la primera aparición “rebelde” de la artista, ya por entonces ganadora del Grammy, se remonta a 2003, cuando en la entrega de los premios MTV cantó junto a Christina Aguilera y Madonna el tema “Like a virgin” (‘Como una virgen’).
En aquella ocasión, Spears y Aguilera se dieron un beso en la boca con Madonna, lo que hizo que muchos empezaran a cambiar la imagen angelical que tenían de la cantante, que pasó a ser vista como atrevida, osada y rebelde. Ahora, Britney está en un callejón sin salida.