HAMBURGO (DPA).— El director y actor de cine Woody Allen no envidia a los cineastas de Hollywood, sino todo lo contrario.En su opinión, para ellos hacer una película no es más que una “posibilidad de hacer cientos de millones de dólares”.
Para él, sin embargo, la realización cinematográfica es una forma de arte, según expuso en una entrevista publicada ayer por el suplemento Leben del semanario alemán Die Zeit.
Allen, de 72 años, ha sido galardonado con los premios Oscar en tres ocasiones. Sin embargo, ha adelantado que en la próxima edición no quiere estar presente.
“No soy ningún cineasta de Hollywood ni nunca lo he sido”, subrayó.
“No tengo nada en contra de la ciudad de Los Ángeles, pero sencillamente, no me hace ilusión.
“ No me gusta ni el sol ni el conducir siempre el coche”, justificó Allen para respaldar su anuncio.
Escribe por terapia
Para el estadounidense, Premio Príncipe de Asturias de las Artes 2002, las películas son una “terapia”.
“Si no escribiera guiones cinematográficos, escribiría obras teatrales o libros. Si no escribo, me siento miserable”, confesó.
Allen reconoció que cuando era joven tenía mucho miedo al fracaso, pero con el tiempo, ese sentimiento se fue desvaneciendo.
“Volvía a fracasar y no pasaba nada y al final, el miedo desapareció.
“Lo más tonto es que incluso cuando celebras el mayor de los éxitos, no pasa nada.
“Cuando era joven, pensaba: ‘Si tengo éxito, todos me querrán; si fracaso, todo el mundo me odiará’. Tonterías. Con los años se aprende que no pasan cosas magníficas ni horribles. Eso es de cierto modo tranquilizador”, concluyó el controvertido director de cine.