alejandro.madrigal@eluniversal.com.mxCómo identificar, tras 20 años de ausencia, una grabación perdida de la Botellita de Jerez. Existe una fórmula implacable: si suenan desafinados y están mal grabados, indiscutiblemente son ellos.
“Tocamos espantoso, pero nos divertimos mucho; tocamos fuerte, pero parejo”, según dice Francisco Barrios, El Mastuerzo.
Después de una paliza en un taxi, en relevos australianos, que les ocasionó su disolución en 1988, tienen un Plan B, que compartirán con el público a través del cine.
Su “arrejunte” los llevó a filmar su “guacarrockumental”, que están filmando desde la semana pasada bajo la dirección de Sergio Arau, El Uyuyuy.
“Hace un año y medio que Sergio nos dijo que apartáramos estos días para hacer la película. En cine es así y de repente te desesperas, y hubo momentos en que decíamos que era imposible hacerlo, pero la necedad se convirtió en una emoción muy loca”, platicó El Cucurrucucú, Armando Vega Gil.
El primer día de filmación estuvo presidido por una ceremonia prehispánica.
El documental tiene la intención de dejar un testimonio del paso de Botellita porque, curiosamente, de la época de esplendor del grupo no hay testimonios fílmicos.
—¿Cómo hacer un trabajo documental, sin que parezca una parodia de ustedes mismos?
—Es que sí es una parodia, burlarnos de nosotros mismos es la esencia del grupo y es lo que hemos hecho siempre, una parodia del rock, platicó el director Sergio Arau.
No le tenemos miedo a que sea una parodia, así estaba planeado conscientemente, no es que nos burlemos del género, sino nos burlamos de nosotros mismos, los principales objetos de la burla de Botellita de Jerez somos nosotros mismos, sin temor alguno hemos perdido el miedo al ridículo, agregó Vega Gil.
La disquera Mexican Records, con petate de fondo en la imagen, es la encargada de reunir a Los botellos en dicho documental: El Uyuyuy será un indocumentado deportado a su país, “Juats de mater güit yu”; El Cucurrucucú un paranoico alojado en un centro siquiátrico: “Si salgo a la calle y me atropella una micro pensaran que alguien se vomitó”, y El Mastuerzo un perseguido político. “Si te puedes acercar al fogón de mi corazón y a las rutas inconmensurables de las cloacas comunicantes en pos de la liberación final de la victoria, compañeros”.
“Carnales: O Denny’s no la hagas de toks en wings, porque tu vips or not tu vips...”, corearon juntos.
El Plan B de la Botellita existe y las canciones perdidas también, y pronto sorprenderá a las nuevas generaciones para lanzar este nuevo material con las mismas características de los intérpretes de “El guacarrock de la Malinche”.
“Las canciones de Plan B hablan sobre nuestro lugar en el cosmos del poder, el avance de la derecha, es un poco más politizado, no hacemos panfletos, pero es un rollo militante, el punto más abstracto es la relación del artista frente al poder y en este caso Botellita de Jerez con todo y sus albures y diversión frente a la maquinaria del poder”, aclaró Armando Vega Gil.
El falso documental incluirá la escena más representativa del rock mexicano cuando lo nacionalizaron.
“Hubo una ceremonia de expropiación del rock que hicimos en Rockotitlán que formará parte de la película; era la intención el apropiarnos de lo que se hace aquí”, puntualizó Sergio Arau.
En el proyecto, que dirige Arau (Un día sin mexicanos), también trabaja su hija Tihui Arau, quien se encarga del vestuario de la cinta.
“Es una película muy chiquita, nada comercial, es algo que yo quería decir y Los botellos coincidieron en hacer una que no se ha contado”, reconoce El Mastuerzo.