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Sabotaje en estreno de ‘Frida...’

El musical protagonizado por Itatí Cantoral presentó fallas técnicas al inicio; Reyli hizo los arreglos musicales
Sabotaje en estreno de ‘Frida...’Sabotaje en estreno de ‘Frida...’
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Julio Alejandro Quijano
El Universal
Domingo 28 de octubre de 2007

julio.quijano@eluniversal.com.mx

El primer acto del estreno de Frida, un canto a la vida, musical protagonizado por Itatí Cantoral, se interrumpió durante 10 minutos por una falla técnica: alguien tropezó con el cable de la luz cuando apenas habían transcurrido las primeras escenas. Marcos Lifshitz, creador y guionista del musical se atareó en solucionarlo mientras pensaba: “Ya interrumpimos la obra ¿que otra cosa peor podría suceder?”.

La respuesta se conoció en cuanto se reanudó la obra: sobre una pista de rocanrol, Frida Kahlo rapeó “Pinche Diego, Pinche Diego” mientras hacía pucheros telenoveleros. Luego, Rivera (actuado por Arturo García Tenorio) apareció en Cuernavaca con paso de bufón y actitud de galán de caricatura para chulear cuanta mujer se le cruzaba en el camino. Y León Trosky bailó una polka tan ajetreada que alborotaba su cabellera blanca, pero sin dejar de despotricar contra Stalin, es decir: mano derecha hacia adelante, “Lennin entendió el comunismo”, pie izquierdo al aire, “Stalin ha cortado cabezas”, mano izquierda adelante “El comunismo debe ser implantado en todo el mundo”. Cantó y bailó su polka hasta que terminó de exponer sus motivos revolucionarios.

Lo peor no fue interrumpir la obra por una falla técnica ni los bailes rockeros de Frida Kahlo. En la escena de Diego Rivera pintando murales en la Secretaría de Educación Pública, le pide a su ayudante agua para la mezcla. Con pantomima, fingen uno que carga el bote y otro que lo alza hasta el andamio. El agua no existe.

Obviamente el teatro se permite esas licencias, pero la ausencia de agua no es la única. En la obra también están ausentes las pinturas de Frida Kahlo. Apenas hay una referencia a Las dos Fridas y el resto son lienzos blancos sobre los que Itatí Cantoral finge que pinta.

También está ausente su militancia política. La obra termina con la muerte de Kahlo pero en lugar de hacer referencia al homenaje que recibió en el Palacio Bellas Artes con su ataúd cubierto por la bandera del Partido Comunista, en la obra se ve Frida “navengando” en su cama que de repente se convierte en trajinera.

Está ausente su accidente en tranvía, el cual debe ser intuido por el espectador ya que en escena solo se ve a la madre de Frida que dice llorosa: “Estoy inquieta”. El escenario se queda en negros, se escucha un ruido que podría ser el del tranvía chocando en San Angel (o también el de un microbús en Periférico). Enseguida, con la técnica de caja negra aparecen vértebras que se bailan guapachosas.

Y sus abortos aparecen como meras menciones incidentales. De repente está Frida en la cocina con sus amigos y dice: “Por cierto, para colmo tuve otro aborto”.

Guadalupe Rivera, hija de Diego, se negó a asistir al estreno pues la escena donde Kahlo rapea “Pinche Diego” le pareció excesiva. Al finalizar la función, Marcos Lifshitz justificó: “Yo no sé como habrá sido la relación de Diego y Frida en la vida cotidiana, pero supongo que así habrá sido”.

En cambio, Itatí Cantoral vociferó: “¡Fue un sabotaje, fue un sabotaje!”. Se refería a la falla técnica, la cual, la actriz aseguró que había sido intencional y hasta levantaría un acta ante el Ministerio Público.

Al haber visto la obra, necesariamente habría que estar de acuerdo con Cantoral: fue un complot. ¿Quién comploteó para que la escena en que le reclama a Diego Rivera por acostarse con su hermana Cristina fuera iluminada como pista de discoteca setentera? ¿A quién le beneficia presentarla en la escena final como si fuera una demagoga dando clases de civismo postrada en su cama? Si desea respuestas, la obra se presenta en el Pabellón de Alta Tecnología.

En el musical también participa el Ballet Teatro del Espacio con coreografías que reinterpretan algunos momentos biográficos de la pintora. Es notable el personaje de una calaca que danza a su alrededor en escenas clave. La actuación del ballet superó cualquier sabotaje y su eficacia es un alivio entre rocanroles y polkas.

Parte de los arreglos musicales fueron de Reyli, quien asistió al estreno pero solo durante la mitad de la función. En el intermedio se salió del teatro y nunca regresó.



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