LOS ÁNGELES.— Cristian Castro lo confiesa, sí entabló una demanda de divorcio contra su esposa Valeria Liberman, pero se arrepintió. Dice sin pudor que no quiere saber nada de su mamá, Verónica Castro, y asegura que él no llegó a la vida disfrutando de una posición confortable.
“Llegue a este mundo en una posición muy incómoda, que es llegar en amasiato; básicamente soy un bastardo bien confirmado”, señaló el cantante.
El hijo de Verónica Castro y Manuel El Loco Valdés, que advirtió a los medios de comunicación que fueron a la ceremonia de entrega de un Disco de Oro por las ventas de su álbum de música ranchera en Estados Unidos, que al hablar de su vida privada sólo diría mentiras, señaló que ya se reconcilió con su esposa.
“Estoy con muchas ganas de continuar con mi matrimonio. Ya hablamos, ya nos arreglamos muy bien.”
El cantante señaló que su esposa Valeria sí se quedó con su dinero la primera vez que se iban a casar, tal como lo contó su mamá.
“Se ha quedado con todo porque es mi esposa y se quedará con todo porque es la madre de mis hijos. Yo tenía que darle seguridad a ella, porque nos comprometimos, nos íbamos a casar. Fue mi decisión, porque íbamos a comprar una casa.”
Pero Cristian fue más allá, al hablar sobre su mujer: “Ahora también le pertenece todo lo mío, porque es la madre de mis hijos. Es la niña de mis ojos. Daré todo por mis hijos y por ella. Hay que darle todo a las mujeres. Uno trabaja para ellas.”
Acusa a Vero de agresiva
—Vives un conflicto familiar con tu mamá, se dice que supuestamente la golpeaste.
—Imposible, imposible. Yo nunca golpearía a mi madre. Se puso muy fea la situación con mi mamá, porque se empezó a volver bastante tensa la relación entre ella y mi mujer.
Entonces yo sentí que ella le estaba metiendo mucha tensión a nuestra relación, por eso me quise apartar. Y me quiero apartar de ella hasta que cambie la energía que tiene para con nosotros.
—¿Qué sucedió la última vez que tú y ella se encontraron en casa de tu abuelita?
—Qué pena que haya llegado a esto. Me da mucha tristeza que se haya llegado a este momento. Y si ella quiere que hablemos de lo que pasó... pues nada.
Lo que pasó es que se puso muy agresiva en contra de mi mujer y yo decidí que nunca más la iba a ver. Mi mujer tenía ocho meses de embarazo y sinceramente no creo que deba de ser así.
—Tu mamá dice que si se ventila lo que sucedió esa noche, tu carrera podría terminar.
—Yo estoy muy seguro de lo que hice y de lo que haré siempre. Estoy contento, porque creo que estoy del lado más claro y normal, del lado coherente, que es defender a mi mujer y defender el cariño que le tengo. Ya soy un hombre de 30 años. Agradezco ser el hijo de quien soy, pero no tiene por qué dar explicaciones de su vida personal a nadie. Si mi decisión es amar a mi mujer, pues en el corazón no se manda y si mi mamá no está de acuerdo, lo siento muchísimo. Me despedí de ella, obviamente, con una tristeza muy grande, pero nunca más la quiero volver a ver.