Gustavo Silva G.
El Universal
Sábado 30 de junio de 2007
Vivir siempre rodeados de cámaras fotográficas o de tv es una experiencia que tienen que aprender a sortear a diario los famosos, sin embargo, esta rutina se puede convertir en amenaza cuando los paparazzi son capaces de todo por conseguir una imagen o los fans pretenden ser algo más que amigos de su artista favorito.Al menos así le ha sucedido a Antonio Banderas, quien sufrió la persecusión de un fotógrafo y se dio cuenta cuando alguien lo alertó.
“Antonio, un paparazzi de nombre Manolo te ha llenado el jardín de tu casa con cristales; ha roto varias botellas de Coca Cola para que alguien se corte... quiere sacar una historia para venderla”, relató Antonio Banderas a EL UNIVERSAL.
“(Ellos) ponen la integridad física de uno en peligro, y no sólo la mía sino la de mis hijos. En Marbella (España), cuando sale el sol, mis hijos van corriendo al jardín como locos, a la piscina; es una situación muy difícil”, continuó el actor, al referirse a lo que calificó como una terrible experiencia de acoso.
“Ese parece ser el precio de la fama”, señaló el histrión y agrega que para él hay periodistas que buscan información, pero hay otros que van tras el escándalo.
“Si ésta información no se produce, la provocan. Y ahí empieza un territorio peligroso. Afortunadamente (me enteré de esa situación porque) dos paparazzi estaban peleados y uno se chivó al otro, por eso me llamó... y mis hijos son unos chavillos que tienen 10 años; el primo, siete o seis.
“Están buscando lo extraordinario. Ya no me gusta donde hay una pérdida de independencia y de libertad. Ir a comprar un paquete de cigarrillos en Málaga, mi tierra, significa llevar detrás tres coches de paparazzi; eso es absurdo”, manifestó.
Más que fanático
No son sólo algunos los paparazzi que acosan y emplean cualquier artimaña para tener su exclusiva, poniendo en peligro la vida del artista, también están aquellos fanáticos que acosan a tal grado al artista que pueden inventar cualquier tipo de historias para llamar la atención; pero eso sí, sin dejar de amenazar con acabar con la persona, como le pasa actualmente a Paty Navidad.
Este supuesto admirador, se presentó en más de una ocasión ante la actriz para pedirle que reconociera a la hija que tuvieron, el individuo insistía que esa niña era Eiza González, protagonista de Lola. Érase una vez.
“He tenido otras experiencias de acoso, pero nunca una tan extrema como ésta (de Eduardo García Pérez), al grado de recibir amenazas de ‘¡te voy a destruir!’, además de llegar con papeles de las autoridades amenazándome de que me va a demandar porque no quiero reconocer a una hija”, dijo la actriz de La fea más bella..
“Antes de mí empezó a acosar a Juan José Origel (conductor de La oreja), porque sabía que era mi amigo; lo esperaba afuera de Televisa y le hablaba por teléfono. No, no temo por mi vida, pero sí me preocupa.
“Quiero llegar hasta el final, para saber quién es y qué quería para poder estar tranquila”, manifestó Navidad, quien añadió que recurrió a “otra instancia legal apegada a la ley que me está brindando el apoyo (del cuerpo de seguridad) y llevando a cabo la investigación, porque las autoridades no me hicieron caso.”
Una vivencia similar la acaba de tener Galilea Montijo, quien esta semana se percató que un individuo la seguía mientras ella conducía su auto después de salir de trabajar.
“El tipo me dijo algunas leperadas y se fue”, relató la conductora, quien tomará las medidas pertinentes, por si el acosador vuelve a aparecer.
Son ‘atacados’ de todas formas
Hay quienes en menor grado han sido perseguidos por los paparazzi, a pesar de que siempre han tratado de llevar una vida normal, como el actor de Ahora son 13, Andy García.
“Muy poco, sinceramente (he sido acosado). Vivo una vida sumamente normal. Soy padre de cuatro hijos y no tengo por el momento ningún escándalo para que ellos se aprovechen. No obstante, los paparazzi me han acosado cuando voy a Europa o al extranjero, pero aquí, en Los Ángeles, me dejan tranquilo”, indicó.
Andy es de los famosos que se dejan tomar fotos familares, truco que algunas veces le ha resultado.