Gustavo Silva G.
El Universal
Jueves 24 de mayo de 2007
S on las 16:30 horas y Benny toca su guitarra para checar los niveles de audio mientras Diego decide improvisar en la batería. Es un momento mágico, al menos ellos lo sienten así. En el estudio donde se encuentran no hace calor a pesar de que hay guitarras conectadas al igual que sus pedaleras, bajos y dos baterías y mucha adrenalina.
Como niño con juguete nuevo, el hijo de Julissa se pone feliz cuando le informan que otro aditamento musical se integrará a las filas de una producción realizada por poco más de 100 personas, incluidos los "timbirichos". "Este momento es el que más disfruto: la parte creativa. Después viene obviamente el momento de tener a la gente, pero eso es ya como de goce y la recompensa de tantas horas de chamba... Estamos muy emocionados porque llegue el día de nuestra primera presentación", dijo Benny en exclusiva a EL UNIVERSAL, a tan sólo seis días de su primer concierto (de 10), en el Auditorio Nacional.
La habitación de los recuerdos
En ese momento de creación musical, donde realizan los arreglos de algunos temas como "Hoy tengo que decirte papá", para renovar y sorprender a sus miles de seguidores, Éric está en la consola al tiempo que Mariana escoge algunos atuendos clásicos en el lugar que ella califica como "la habitación de los recuerdos", donde el vestuario de Timbiriche y Vaselina refleja en su mayoría la luz que entra por una gran ventana por las chaquiras y metales que adornan chamarras y vestidos.
"Mira, aquí está la falda de Sandy y la chamarra de Sonia (ambas de Vaselina). Recuerdo que cuando éramos niños y estábamos en la casa de Julissa, nos encantaba meternos a la habitación donde se encontraba el vestuario, aunque déjame decirte que se trataba del lugar prohibido; nadie podía entrar", recuerda Mariana, quien añadió sentirse nerviosa por la gira. "Pero será un gran encuentro de nosotros mismos en el escenario y de nosotros con nuestro público".
Al mismo tiempo, Sasha y Alix mantienen un diálogo de recuerdos, de nuevas y viejas experiencias con el cineasta Carlos Marcovich, quien realizará el documental del grupo. "En dos meses de grabación llevó alrededor de 120 cassettes grabados de 40 minutos, pero faltan 300 ó 400 más. Serán un gran trabajo", dijo Marcovich a este diario invitado a estar un día con la agrupación que festeja 25 años de existencia.
Toman clases de yoga
"En este estudio tomamos clases de yoga; también hacemos las coreografías y desde aquí en ocasiones también corremos a la habitación de vestuario para probarnos la ropa", comentó Alix en el salón subterráneo que desde las 9:30 horas ya registra actividad. "También tenemos clases de canto, coreografía, montaje y luego tenemos un ensayo... Es un trabajo muy intenso. Ansiamos que llegue el día", añadió.
Como una maquinaria, los timbirichos se han dividido las tareas que tiene que ver con todo lo que será su serie de presentaciones.
"El concierto tiene dos componentes fundamentales: uno es la música y el otro es la imagen. Benny ha estado a cargo de la parte musical y yo de la parte de producción y nos hemos divertido muchísimo. Con un gran equipo de personas estoy haciendo unos videos para ciertas canciones del concierto. Por otra parte está también la iluminación y la escenografía y el disco, que producirá Éric", comentó Sasha.
"En este salón en las mañanas hacemos yoga. Desde que empezó esto, hemos sentido nostalgia y melancolía de que llegue el día y con eso inicie la cuenta regresiva para dejar de ser Timbiriche", expresó Sasha.