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´El Indio´ fue a prisión en 1976

Cuando Emilio Fernández buscaba locaciones para filmar en Torreón, tuvo un altercado con un campesino
Lunes 14 de mayo de 2007 El Universal

Él mismo se forjó la fama de matón y violento, a través de la fantasía con la que alimentaba sus anécdotas, inclinadas siempre a las invenciones y supuestos, pero el 29 de mayo de 1976, en Coahuila, su estado natal, lo alcanzó la realidad.

Pasó de la ficción cinematográfica que tanto le apasionaba a los hechos verídicos: El Indio Fernández mató a un campesino.

Los hechos ocurrieron en la comarca lagunera, donde el realizador de María Candelaria, Flor silvestre y Las abandonadas, buscaba locaciones para su nueva producción fílmica: México norte, que realizaría un año después como una nueva versión de Pueblerina.

Durante una animada reunión con un grupo de gitanos, acampados en la región, el afamado cineasta de pronto se vio envuelto en un altercado propiciado por tres campesinos llegados al lugar, uno de ellos, llamado Javier Aldecoa Galván, ebrio y armado con una pistola con la que lanzaba tiros al aire, increpó de buenas a primeras a los gitanos, provocando la furia del cinerrealizador, que salió en defensa de sus amigos de ocasión.

Durante la trifulca se escucharon algunos disparos aunque, según narraron más tarde los testigos, Aldecoa había sido desarmado anteriormente por sus acompañantes.

El principal rijoso cayó muerto de dos certeros impactos al pecho. Desde el lugar de los hechos sangrientos, la noticia voló rápidamente a la capital del estado y de ahí se difundió masivamente al país y al mundo.

Emilio Indio Fernández era figura de fama y prestigio internacional, gracias a su peculiar estilo cinematográfico que le redituó premios en los más destacados festivales fílmicos del orbe.

Ayudado por sus amigos, el cineasta logró salir huyendo del lugar del crimen. La policía estatal organizó una persecución para evitar que saliera de Coahuila.

Emilio viajó hacia la capital de la República tratando de no evidenciar su presencia.

Logró esquivar a los medios informativos y más tarde salió hacia la frontera sur del país, donde cruzó a Guatemala.

Según la información dada a conocer al día siguiente por el diario La opinión, de Coahuila, las primeras investigaciones realizadas por la policía indicaban que El Indio huyó en su propia camioneta, sin poder ser descubierto por las autoridades que rastrearon la zona y buscaban cerrarle el paso por las carreteras.

En defensa propia

Aldecoa no murió inmediatamente, falleció más tarde en las instalaciones del Servicio Social de la región, donde se cometió el crimen.

Se aseguró que el Ministerio Público sólo encontró dos casquillos de bala calibre 22, que se supone pertenecieron a la pistola que portaba el campesino muerto.

Días más tarde, de acuerdo con informaciones proporcionadas a EL UNIVERSAL, Emilio Fernández decidió entregarse a las autoridades mexicanas en la ciudad de Guatemala, de donde fue trasladado a México. En el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México fue esperado por un enjambre de reporteros y fotógrafos, camarógrafos de televisión y, desde luego, por las autoridades policiacas. En sus declaraciones el director, que se iniciara en la actuación fílmica en la cinta Adiós Nicanor, siempre alegó haber matado en defensa propia porque, según le dijo alguien que le proporcionó una pistola, el campesino Javier Aldecoa iba con la intención de asesinarlo.

Las investigaciones siguieron su curso normal, echando por tierra las argumentaciones de la "defensa propia". Por lo mismo, el 11 de junio el juez segundo del ramo penal, de la ciudad de Torreón, dictó auto de formal prisión al actor y director fílmico, ingresando de inmediato a la cárcel local.

A finales de noviembre, al concluir la indagatoria y cerrarse el proceso, el juez Javier Yáñez Castruita sentenció al cinedirector a una condena de cuatro años seis meses, por lo mismo El Indio alcanzó el derecho de ser liberado bajo fianza.

Libre por 150 mil pesos

El 29 de noviembre de 1976, el licenciado Francisco Torres Larriba, defensor del artista, dijo a EL UNIVERSAL que "por cuestiones técnicas" se retrasaría unos días la salida de Emilio. Primero, explicó, se apeló al Tribunal Superior de Justicia del Estado de Coahuila, para que concediera el beneficio de la libertad provisional.

Fue el viernes 10 de diciembre, el día en que finalmente abandonó la Cárcel Municipal de Torreón, donde estuvo confinado por el homicidio del campesino Aldecoa.

Logró su libertad después de depositar ante el Tribunal Superior de Justicia del Estado de Coahuila, una fianza de 150 mil pesos.

La libertad de El Indio Fernández fue condicionada a la resolución del Tribunal Superior de Justicia de Torreón. El domingo siguiente, día 12, llegó con sigilo a la ciudad de México. Se efectuó con la más absoluta reserva, para evitar la presencia de los medios informativos. De acuerdo con lo publicado por Francisco Siller Olvera, reportero de Espectáculos de EL UNVIERSAL, al día siguiente, desde muy temprano, varios reporteros se apostaron frente a la residencia del realizador, ubicada en Coyoacán. Nadie pudo verlo y menos hablar con él.

El lunes 13 de diciembre, Emilio Fernández estuvo de visita en los Estudios Churubusco, donde informó a EL UNIVERSAL, que en breve regresaría a Torreón, donde además de presentarse ante el juez Yáñez Castruita, seleccionaría las locaciones naturales para la filmación de la cinta México norte, con la que volvería a la actividad. El Indio Fernández ocupó su acostumbrada mesa en el comedor de las instalaciones fílmicas, con su tradicional paliacate anudado al cuello y su bebida favorita en la mano derecha. En charla breve con el reportero de EL UNIVERSAL, Emilio comentó que a El Chocolate, un recluso que le sirvió como secretario en la cárcel de Torreón, "le heredé un camastro, mi cobija y una silla... Eso es algo que sirve mucho y que tiene gran valor cuando se está en presidio".

Como todos sabemos, 10 años después de aquella amarga experiencia, el cineasta dejó de existir el 6 de agosto de 1986, a los 82 años de edad.



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