Tres apuestas, tres géneros y tres historias concebidas y protagonizadas por mexicanos.Mañana llegan a las pantallas cinematográficas: La última mirada, de Patricia Arriaga, Cañitas, de Julio César Estrada y Cuando las cosas suceden, de Antonio Peláez.
Mientras que Cañitas apuesta por un público joven, amante de las historias paranormales, Cuando las cosas suceden está dirigida a los que gustan de los dramas de acción y La última mirada es adecuada para aquellos que gustan ver, sentir y llorar en el cine.
Así lo cuenta su directora, Patricia Arriaga, quien recuerda que cuando era pequeña tenía un juego raro: simulaba que perdía la vista y contaba los pasos de un lugar a otro en casa.
También se imaginaba que ya no podía caminar y entonces se arrastraba por todo el suelo.
Ya más grande realizó una especie de servicio comunitario en la casa de ciegos de Coyoacán, donde aprendió cómo se comportaban y cuál era su forma de pensar. Es entonces entendible que su ópera prima, La última mirada, tenga como personaje principal a un hombre que va perdiendo la vista, logrando ver en los últimos días únicamente algunos colores.
"Soy fotógrafa, siempre he dicho que eso soy realmente, y cuando imprimes color en los laboratorios, en los cuartos oscuros, las impresoras tienen para fijar los tres diferentes colores (cian, el amarillo y el magenta) y puedes jugar con ellos.
"Pensé cómo sería enfermarse e ir perdiendo ciertos colores, luego me metí a leer y me di cuenta que los bastones de los ojos son sensibles a ellos, claro, la enfermedad como tal no existe, pero funciona en la película".
La última mirada es protagonizada por el español Sergi Mateu y la joven Marisol Centeno, quien encarna a la trabajadora de un prostíbulo, con quien aquél entabla una relación.
Arriaga Jordán (hermana de Guillermo, el escritor de Los tres entierros de Melquiades Estrada y Babel) dice que la película, lejos de una historia de amor, es una cinta de destino, pues ambos personajes se ven envueltos en él.
Pero en la vida real parece que también lo fue. El guión del largometraje surgió luego del corto La nao de China, que tiene la misma premisa.
"(Al personaje central) Lo hice español por necesidad, porque era para Emilio Echeverría (Amores perros), el mismo del corto y semanas antes me dijo que no podía estar en la película.
"Se empezaron a buscar actores y vi un casting de Sergi y me encantó. Y resulta que él había visto el corto en un festival donde había sido jurado y Marisol Centeno también lo había visto en Guanajuato y quería estar en el proyecto. ¡El corto me funcionó de embajador!", cuenta Patricia.
Ya con el elenco, el siguiente reto fue hacer creíble el personaje de Homero (Sergi), un curador del Museo de Arte de Querétaro.
"Se diseñaron unos lentes con una película blanca para que entrenara con ellos. Apenas y se veían sombras y, curiosamente, el color rojo. Salía a la calle con bastón y esas gafas y yo también tenía las mías, para saber a lo que se tenía que enfrentar. ¡No sabes lo horrible que es tratar de hacer huevos revueltos con ellas puestas, no se sabe en qué momento voltearlos!... En los ensayos también se usaban", narra.
La cinta se rodó en locaciones de Querétaro y contó con el apoyo del Fondo para la Producción Cinematográfica (Foprocine), encargado de proyectos de autor.
En el elenco también figuran Arcelia Ramírez, Gina Morett y Enrique Arreola.