Omar G. Villegas
El Universal
Domingo 25 de marzo de 2007
De niño a objeto del deseo. Daniel Radcliffe se ha transformado, ha madurado, ya no es aquel pequeño tierno que conquistó al mundo como Harry Potter en La piedra filosofal , en 2001.Ahora tiene 17 años, es un joven poco ortodoxo, nada religioso, encantado de atraer chicas, ansioso de llegar a la mayoría de edad para poder tomar una cerveza y, desde su actual participación en teatro con Equus, considerado un actor serio, talentoso y sexy.
Hace unos días, Radcliffe logró lo que todo niño actor desea y que muy pocos logran: dar el salto, con éxito, hacia la interpretación de papeles adultos y, de paso, despojarse convincentemente de Harry Potter.
Todo, gracias a un proyecto que dejó atónito al mundo, en particular a muchos fans de los libros de J. K. Rowling, porque exigía un desnudo total, escenas de sexo y fumar.
El joven británico protagoniza en Londres Equus (1973), polémico drama sobre un joven trastornado que tiene una fascinación erótica por los caballos y que en una noche ciega a seis de ellos.
Para meterse en la piel de este personaje, Radcliffe trabajó 18 meses tanto física como actoralmente.
El resultado han sido ovaciones de pie y la entrega absoluta de la crítica: “es una revelación”, “realmente puede actuar”, “es un actor seguro”, “presume de un físico en forma y un compromiso escénico”...
El logro es mayúsculo si se considera que Harry Potter ha sido durante siete años la segunda piel, la vida de Dan, (como le llaman en su país): en este tiempo conoció a su primera novia, dio su primer beso, hizo amigos entrañables, creció y ha sido un constante aprendiz de mago.
Y la odisea aún no termina. El actor hará las dos últimas cintas de la saga. Y aunque está totalmente agradecido con el personaje, desearía interpretar su muerte y continuar. Cuando acabe la aventura Potter, Daniel tendrá 20 años.
El ocaso se acerca. Este verano se estrena la quinta entrega: Harry Potter y la orden del fénix, y se publica el último libro de la serie: Harry Potter and the deathly hallows, quizá el 07/07/07. Aunque Harry ya no será lo único. Durante la primavera, Dan seguirá en Equus.
Y también aparecerán otros proyectos que hizo durante los descansos entre los Potters recientes: la cinta independiente December boys, en la que es un huérfano, y las series televisivas My boy Jack, en la que será el hijo del escritor Rudyard Kipling, y Extras, en la cual es un adolescente maniático sexual.
Con esta elección en los papeles a interpretar, Daniel Radcliffe deja clara una cosa: le gusta hacer personalidades fuertes, escandalosas y alejadas de lo que significa el simpático aprendiz de mago.
¡Cómo has crecido!
Dan no ve la hora de cumplir 18 años para ir a algún pub sin temor a una cámara indiscreta, para comprarse un auto (posiblemente un Toyota Prius) y mudarse solo.
¿Las chicas? En este terreno siempre ha disfrutado la atención de la fama y no se avergüenza de ello, al contrario. Dice que le gustan mayores, aunque a ellas no les atraigan del todo los jovencitos.
Y la universidad no es un proyecto primordial para Radcliffe, quien confiesa que no le gusta la escuela ni los deportes, por eso la actuación fue una bendición. Si por él fuera, nunca iría a un aula y se dedicaría a leer, escuchar música punk y a raspar su guitarra.
Desde que es Harry Potter, se educa con un tutor y de vez en cuando asiste a una escuela para varones en Londres, para mantener los pies sobre la tierra, pues ahí las burlas por su popularidad no faltan.
Además, su alejamiento de una infancia común le ha dado otras lecciones. Se considera un joven maduro, y prefiere la compañía de adultos.
Entre sus grandes amigos están Gary Oldman, Imelda Staunton y Kenneth Branagh, este último fue quien lo recomendó para llevar el papel protagónico de Equus, y el chico no lo ha defraudado.
“Habrá quienes siempre querrán verme como Harry, y otros no. No pelearé contra eso”, dice Dan, quien si algo tiene seguro es que después de Harry Potter su vida no se acaba.