"¡Canta Osito panda!", gritó eufórica una fan, desde alguna butaca del primer piso. Yuri, enfundada en un kimono, respondió: "¿Osito panda?, ¿qué es eso?
Poco a poco se sumaron voces del público que pedían a gritos, literales, escuchar dicha canción en voz de La güera.
¿Están seguros?, preguntó la intérprete. "¡Sí!", respondieron en coro cientos de personas. "Está bien si Christian Castro canta ´Gallito feliz´, entonces yo puedo cantarles ´Osito panda´, porque aunque haya sido con esa canción, vendí un millón de copias", agregó la cantante, quien ya se entonaba para cumplir la petición de su público.
La escena anterior fue tan sólo uno de los momentos que Yuri y su público vivieron el miércoles pasado, durante el recital que la veracruzana ofreció en el teatro Metropólitan, en pleno día de los enamorados.
Su presentación recorrió varios caminos: Fue de la alegría desbordada con canciones como "Hombres al borde de un ataque de celos" y "Con el apagón" hasta "La maldita primavera", con la que Yuri simplemente no pudo contener el llanto.
Yuri tenía razones de sobra para llorar: El público le demostró, una vez más, que cuenta con algo muy valioso, su fidelidad, y eso, lo sabe bien la intérprete, quien en repetidas ocasiones agradeció a sus admiradores su entrega absoluta a través de casi 28 años de carrera artística.
Porque para "la chaparrita" los premios que las casas disqueras o críticos puedan darle a su música son cosa del pasado, para ella lo más importante (aunque suene a cliché) es el amor de la gente que ha recibido todos estos años.
Pero también hay que resaltar que La güera es una de las intérpretes que se preocupa por ofrecer un espectáculo bien armado, desde el inicio de su show hasta el final.
También su repertorio está pensado en aquellos éxitos que la convirtieron en una de las figuras musicales más importantes de la década de los 80 y 90, con temas como "Detrás de mi ventana", "Amiga", "Poligamia", "No te pido amor" y "Cuando baja la marea".