NUEVA YORK (AP).- La popularidad del concurso televisivo American idol ha aumentado aún más en su sexta temporada. Pero también lo ha hecho la crueldad.Así se deduce esta semana por el comportamiento de sus jueces, Randy Jackson, Paula Abdul y Simon Cowell, pero en especial este último.
Jóvenes o mayores, guapos o feos, hombres o mujeres: casi ninguno de los cantantes que compiten se salvaron de la mofa. Los jueces incluso se burlaron de los participantes cuando salieron de la sala tras sus pruebas de canto.
"Repugnante", expresó Cowell refiriéndose a uno de los participantes que había conseguido el voto de la audiencia para pasar a la siguiente ronda. "Qué muchacho más extraño", dijo Jackson sobre otro.
Jason Anderson, una de las cantantes que aspiraba a seguir adelante, salió de las pruebas llorando y se desahogó en los brazos de sus familiares. Cowell le había dicho que su actuación era "patética". Fue su final en la competencia.
La secundaria puede ser bastante despiadada, pero no tan desagradable como Cowell.
Si la gente cree que los participantes están exponiéndose a esta crueldad por el solo hecho de decidir participar, deberían considerar al jefe de Dayna Dooley, que la ayudó a que volara junto a su hermana desde California a Minneapolis porque confiaba en la forma que cantaba.
Después de su actuación, el panel le insinuó varias veces a Dooley que mantenía una relación inapropiada con su jefe. Luego llamó al hombre y le dijo que su empleada era "terrible" y le hizo la misma insinuación a él, mientras su esposa estaba sentada afuera de la sala.
"Pareciera que están siendo muy malvados", expresó Jessica Rhode.