NUEVA YORK (DPA).- Con sus dos últimos papeles, de gran madurez artística, Leonardo DiCaprio ha probado que sus años de niño dorado en Hollywood quedaron atrás y que está listo para demostrarle al público la fuerza de su talento.
DiCaprio eligió un tema controvertido para su más reciente proyecto, titulado Blood diamond (Diamante de sangre).
Ambientada a finales de la década de los 90, durante la sangrienta guerra civil de Sierra Leona, la película narra la historia de Danny Archer (DiCaprio), un mercenario y traficante de diamantes de Zimbabwe, y Solomon Vandy (Djimon Hounsou), un pescador.
Ambos hombres son africanos, uno blanco y el otro negro, pero sus vidas son sumamente diferentes. Sin embargo, el destino los une cuando ambos se embarcan en la búsqueda de un raro diamante rosado, una piedra preciosa que cambiará el rumbo de sus vidas o terminará con ellas.
Solomon, quien fue separado de su familia y forzado a trabajar en las minas de diamantes, encuentra una gema preciosa y la esconde pese al riesgo que esto significa.
Pero el hombre sabe que esta piedra puede salvar a su mujer y sus hijas de un campo de refugiados y, lo que es más importante aún, recuperar a su hijo, Dia, enlistado a la fuerza en la guerra como un niño soldado.
Archer, que se gana la vida traficando diamantes para comprar armas, se entera de la existencia del diamante durante su estadía en prisión. Él reconoce que una piedra de este valor puede ayudarlo a abandonar definitivamente África y el círculo de violencia y corrupción del que es parte.
Por otra parte, una periodista estadounidense, personificada por Jennifer Connelly, arriba a Sierra Leona para revelar la verdad detrás del tráfico de piedras preciosas y la complicidad de la industria de los diamantes en el contrabando de armas y el financiamiento del conflicto.
La periodista busca a Archer como fuente para su artículo, pero termina ayudándoles a él y Solomón a trasladarse por territorio rebelde para recuperar la gema y liberar al hijo del pescador.
Dirigida por Edward Zwick, con un guión de Charles Leavitt, el filme cuenta, asimismo, con las actuaciones de Michael Sheen, Arnold Vosloo, David Harewood, Basil Wallace y Kagiso Kuypers, como Dia.
Blood diamond ha ocasionado un revuelo en la prensa, desde que la industria de los diamantes lanzó una página en internet para contrarrestar la mala fama que le hace el filme.
En su sitio, se afirma que actualmente el 99% de los diamantes en el mercado mundial es comercializado legalmente.
Sin embargo, en la página de internet dedicada a promocionar la película se pueden encontrar sitios como el de Amnistía Internacional, el cual sostiene que el tráfico de diamantes para financiar conflictos en África continúa siendo un problema que no cambiará hasta que no se realicen serias reformas.
Para DiCaprio este no es sólo un proyecto artístico, sino que también coincide con su activismo ecológico. El actor es un abierto defensor del medio ambiente y aparece con frecuencia en las tapas de las revistas manejando su auto eléctrico en Los Ángeles.
Además, en su portal de internet, el actor utiliza el peso de su fama a nivel internacional para promover la protección del medio ambiente. Su página muestra dos cortometrajes de cinco minutos, producidos y narrados por DiCaprio, Global Warming y Water Planet.
El actor se embarcó recientemente en proyectos aún más ambiciosos, como el documental titulado 11th Hour, el cual ayudó a escribir y del que es, asimismo, narrador, y un programa reality para televisión, producido por su compañía productora, en el que todo un pueblo es transformado en modelo de ecología.
Pese a la fama que alcanzó con Titanic en 1997, DiCaprio se mantuvo al margen de las superproducciones y buscó proyectos en los que pudiera trabajar con algunos de los mejores directores de Hollywood (Steven Spielberg, Martin Scorsese), aunque esto no le significara el éxito asegurado en la taquilla. Su tercer proyecto bajo las órdenes de Scorsese, Los infiltrados, ya está dando que hablar de cara a los Oscar.