México y España compartieron este 2006 el dolor y la pérdida de dos de las más entrañables cantantes, como lo fue el fallecimiento de Rocío Dúrcal y Rocío Jurado, ambas devastadas por el cáncer.
La primera en causar consternación fue María de los Ángeles de las Heras Ortiz, mejor conocida como Rocío Dúrcal, considerada La Española más Mexicana, quien dejó de existir el pasado 25 de marzo en su casa de Torrelodones a los 61 años de edad, víctima de cáncer, mal que ya la había puesto al borde de la muerte en 2001.
Nació en Madrid en 1944 en una familia humilde y después de haber frecuentado varios concursos radiofónicos especializados en el descubrimiento de nuevos talentos, saltó a la televisión, en el programa Primer aplauso.
Las películas que rodó entonces, sencillas comedias rosas al lado de Palito Ortega, entre otros actores, fueron éxitos de taquilla como Tengo 17 años, Más bonita que ninguna, Acompáñame, Buenos días, condesita y Amor en el aire, por mencionar algunas.
Hacia la década de los 70, Rocío Dúrcal conquistaba México con la interpretación de canciones rancheras, especialidad con la que cosechó una gran popularidad a nivel latinoamericano.
De la misma manera, la muerte de Rocío Jurado consternó a ambos pueblos. La intérprete dejó de existir el pasado 1 de junio a las 05:15 horas en su domicilio de Madrid, España, de igual manera por padecimientos de cáncer en el páncreas.
La Más Grande, como se le bautizó por su potente voz, así como por su carácter arrollador, luchó contra la enfermedad durante casi dos años, situación que mermó su fortaleza sucumbiendo al padecimiento de manera muy tranquila, como lo dijo su hermano Amador Mohedano. (Notimex)