El Universal Espectáculos
 
 Buscar en: 
 
 
Del cielo a la bancarrota

- A   A   A +

Franco Daniel Gómez
El Universal
Domingo 22 de octubre de 2006

La sabiduría popular no miente: todo lo que sube, baja, y todo por servir se acaba. No son pocos los artistas que después de un éxito absoluto se quedan con las manos vacías, bien por malos manejos financieros, inversiones riesgosas, malas compañías, excesos o fraudes.

Mientras la privilegiada lista de las "100 celebridades más poderosas" en términos económicos, según la revista Forbes, es liderada por Tom Cruise y los Rolling Stones con ganancias millonarias, hay otra lista poco atendida: las personalidades que se encuentran en la bancarrota.

Uno de los casos que sacudieron al mundo fue el de Michael Jackson, que después de ser un rey, se convirtió en plebeyo, al acumular un endeudamiento aproximado de 325 millones de dólares que han anulado su liquidez y puesto en riesgo su imperio.

En los últimos 15 años, los gastos por caprichos del cantante han sido mayores a sus ingresos.

A pesar de poseer los derechos de Los Beatles y algunos temas de Bob Dylan, sus compras excesivas en juguetes, el mantenimiento de su rancho Neverland, de mil hectáreas, además de los gastos de los juicios enfrentados por abuso a menores y un proceso de divorcio, lo han colocado, oficialmente, al borde de la quiebra.

Pero sus ganancias comenzaron a fugarse al pagar casi 20 millones de dólares a la familia del niño que lo acusó de abuso en 1993.

También con las constantes compras de juguetes por montos de hasta 30 mil dólares en cada lugar del mundo que visita, el mantenimiento de Neverland, que debió cerrar parcialmente después de una demanda de sus trabajadores que le costó más de 400 mil dólares, y otros 255 mil que debió saldar a su ex esposa Debbie Rowe por su acuerdo de divorcio.

La pregunta que se hicieron los más cercanos amigos de MC Hammer, cantante de rap de los años 80, fue simple: "¿Qué hizo con los 33 millones de dólares que ganó sólo con su éxito ´U can´t touch this´?".

La respuesta la encontraron en su mansión de 17 millones, sus coches de lujo y más de 200 empleados.

El alto y vertiginoso nivel de vida de Stanley Kirk Burell -su nombre real- obligó al rapero a declararse en bancarrota a mediados de los 90, tras discos como To leigt to quit (1991) y The funky headhunter (1994), cuyo fracaso no hicieron recapacitar a MC Hammer, quien no atendió una máxima de Evan Bell, asesor financiero de decenas de artistas estadounidenses: "Si tienes una mala reseña de tu trabajo, no compres un coche nuevo".

Otro asesor de negocios estadounidense, Scott Feinstein, comentó en una entrevista que al trabajar con artistas veinteañeros que consiguen comprarse un reloj de 35 mil dólares, siempre les pregunta la hora, la compara con la suya y les hace notar: "La diferencia es que mi reloj costó 60 dólares y sirve exactamente para lo mismo".

Un ejemplo que tal vez hubiera apreciado la cantante Lil´Kim, quien nació en el barrio de Brooklyn y que tras lanzarse como cantante de rap consiguió ingresos millonarios que invirtió en joyas, viajes, empleados e imagen que la llevaron a la quiebra.

Incluso fue acusada de falsos testimonios en un juicio, por lo que purgó una condena de varias semanas en prisión y al salir se le acusó de pagar con cheques sin fondo un video de su último disco, The naked truth (2005), que a pesar de colocarse en las listas de popularidad no la sacó de aprietos.

El argentino Gustavo Cerati escribió en el tema de Soda Stereo "¿Porqué no puedo ser del jet set?" una frase ilustrativa: Lo que para arriba es excéntrico, para abajo es ridiculez.

Después del éxito de la cinta Nueve semanas y media (1986), la actriz Kim Basinger consiguió colocarse en la élite de lo más cotizados en Hollywood. Uno de sus caprichos excéntricos fue comprar un pueblo en su natal Georgia, por 20 millones de dólares.

Con su actuación en Batman (1989) y el divorcio de su marido Ron Britton, que le exigió una cuantiosa suma, inició su mala racha, la cual llegó a su punto más alarmante al declararse "insolvente", tras la demanda de una casa productora que le pedía más de 8 millones de dólares de indemnización por romper el contrato para la filmación de una película.

Basinger vendió "su" pueblo y tardó seis años en recuperarse, tras obtener un Oscar en 1998 por su participación en LA confidencial.

Dos casos de fraude en Hollywood expusieron a las familias de "niños prodigio".

Macaulay Culkin (Mi pobre angelito) y Gary Coleman (Arnold, en la serie ochentera Blanco y negro) tienen en común padres que abusaron de sus ganancias.

Culkin fue testigo de la disputa de sus padres por quedarse con su custodia y sus ganancias, en un juicio que obligó su retiro de 1994 a 2000 y a llevar una vida disipada que lo alejó del éxito, pero lo acercó a los excesos.

En 2004 fue hallado culpable por posesión de mariguana y la fama, junto al dinero que consiguió en su infancia, quedó en el olvido.

Por su trabajo en televisión, Coleman amasó una fortuna de hasta 18 millones de dólares en los años 80 cuando no cumplía aún los 15 años.

Su representante y sus padres derrocharon su fortuna, el actor entabló una demanda y ganó el juicio, pero se declaró en bancarrota a finales de los años 90.

Su carrera se apagó y tocó fondo financiero, para comprobar que el dinero se escurre como agua entre las manos.

 
El UNIVERSAL | Directorio | Contáctanos | Código de Ética | Avisos Legales | Mapa de sitio
© 2006 Copyright El Universal Online México, S.A. de C.V.