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Fallece María Antonieta Pons

Una de las más populares rumberas del cine mexicano dejó de existir el pasado viernes, de muerte natural
Martes 24 de agosto de 2004 Solange García | El Universal

La actriz María Antonieta Pons, una de las más populares rumberas del cine mexicano, falleció a los 82 años de edad el pasado viernes en esta ciudad.

Según una fuente citada por la agencia Notimex, de nombre María Luisa, la actriz falleció de muerte natural en un hospital privado de la capital mexicana.

La encargada de la casa que poseía Pons, ahora abandonada y ubicada en Paseo de la Reforma 745, Lomas de Chapultepec, dijo a Notimex que los familiares y Jorge Camargo, allegado a la actriz, no quisieron revelar su deceso hasta ayer lunes.

El líder de la Asociación Nacional de Actores (ANDA), Juan Imperio, confirmó su fallecimiento y añadió que, pese a que la actriz cubana dejó de pertenecer a la ANDA en 1970 como socia activa, este organismo abrirá sus puertas a sus familiares para ofrecerles su apoyo.

Pons dejó de tener derechos gremiales luego de que desde los 70 paró de cotizar sus cuotas, a raíz de la muerte de su esposo, el productor cubano Ramón Pereda, lo que le significó su retiro del cine, en forma definitiva.

María Antonieta Pons nació el 22 de junio de 1922, en La Habana, Cuba.

Considerada una de las bellezas del cine mexicano de la Época de Oro, como lo consigna el escritor e investigador Rogelio Agrasánchez hijo en su libro Bellezas del cine mexicano , Pons inició su carrera en su país antes de trasladarse a México.

Tras su llegada a este país en su plena adolescencia, la actriz entró de lleno a la industria cinematográfica mexicana con su aparición en Siboney (1938), dirigida por Juan Orol, realizador que fuera su primer esposo y con quien hizo una mancuerna en varias cintas como Cruel destino, Los misterios del hampa y Embrujo antillano .

Distinguida como una de las más importantes rumberas (famosas intérpretes de los ritmos tropicales de los años 40 y 50), Pons impuso junto a otras actrices el ideal del físico y comportamiento de aquellos años, entre otras como Meche Barba, Rosa Carmina, Amalia Aguilar y Ninón Sevilla.

Gracias a su sensualidad y enorme expresividad al bailar consiguió colocarse como unas de las favoritas del género por más de un cuarto de siglo.

En su haber realizó más de un centenar de películas, en las que resaltaba su blanca piel, sus hermosas facciones y un cuerpo opulento.

En su filmografía se encuentran lo mismo cintas dedicadas al público infantil y algunas comedias rancheras, pero se le recuerda principalmente por las películas en las que sus bailes fulminaron a quienes los presenciaron: Balajú , dirigida por Rolando Aguilar (1943); Konga roja , realizada por Alejandro Galindo en el mismo año; Los misterios del hampa (1944), de Juan Orol; La insaciable (1946), de Juan José Ortega; Ángel o demonio (1947), dirigida por Víctor Urruchúa; El ciclón del Caribe (1950), realizada por Ramón Pereda, director cubano que fue su segundo esposo y con quien también presentó hipnotizantes movimientos de cadera en Casa de perdición (1954), y La odalisca no. 13 (1957), de Fernando Cortés, entre otras.

En la pantalla grande alternó con grandes figuras del cine mexicano como Pedro Armendáriz, Sara García, Enrique Rambal, Manuel Dondé, Germán Valdés Tin Tan , Luis Alcoriza, Blanca Estela Pavón, Luis Aguilar, Lola Beltrán y Joaquín Cordero, entre otros.



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