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El Oscar, al baño

Y el cojín de Leonardo Dicaprio, al gato. A diez años de ganar el Oscar, la diseñadora Brigitte Broch cuenta cómo ha cambiado su vida. Ahora hace interiores de hoteles
Broch, quien lleva viviendo en México más de cuatro décadas, es reconocida en el medio cinematográfi

GANADORA. Broch, quien lleva viviendo en México más de cuatro décadas, es reconocida en el medio cinematográfico. (Foto: ARCHIVO EL UNIVERSAL )

Sábado 03 de agosto de 2013 César Huerta | El Universal11:05

 cesar.huerta@eluniversal.com.mx

GUANAJUATO.- Del Oscar a ser diseñadora de interiores en hoteles. Brigitte Broch, ganadora del Premio de la Academia de Hollywood por Diseño de Arte en Mouline Rouge hace diez años, ha decidido darle un giro a su carrera, aunque sin dejar de hacer cine. Desde hace tiempo, con su hija Deny, se dedica a hermosear ciertos edificios en México, que diariamente reciben a huéspedes nacionales y extranjeros.

"Pues me metí a ese campo nuevo, son proyectos muy especiales y lo estoy disfrutando, pero me han dicho que no sé cobrar", revela bromista. "Claro, en este medio no tengo un agente como en el cine; en Estados Unidos tengo uno desde 21 gramos (película). Pero aquí por supuesto no cobro lo de un filme, no se puede", agrega, sin revelar el nombre de los hoteles.

Esta actividad la hace en sus ratos libres. Ahora se encuentra a la espera de una serie titulada The misionary, que está siendo revisada por el canal de paga HBO.

Broch, alemana de 69 años, quien lleva viviendo en México más de cuatro décadas, es reconocida en el medio cinematográfico. Ha trabajado en The reader, con Kate Winslet; Justo en la mira, protagonizada por Denis Quaid e Hidalgo, la historia jamás contada, con Demian Bichir.

Nada mal para alguien a quien no le asusta decir que es autodidacta. "Diosito ha sido bueno conmigo, me ha puesto en el camino", dice en entrevista en esta ciudad, donde fue jurado del festival de cine que terminó el domingo.

¿Dónde tienes el Oscar ahora?

Prácticamente en el baño. ¡Pero es el lugar más bonito en la casa! Me diseñé mi casa, entonces la siento como mi segunda piel y el baño es más bien un vestidor con una tina preciosa que da a un invernadero, que también me inventé, con orquídeas. Ahí tengo un mueble donde están varias cositas que aprecio, como el Ariel y el Oscar.

¿Y el cojín en forma de corazón que te regaló Leonardo Di Caprio luego de "Romeo y Julieta"?

Este ya no existe, se lo comió mi gato (risas).

¿Ha servido de algo el premio?

Sí, desde Mouline Rouge viajo muchísimo. Hace menos de dos años estuve en Ciudad del Cabo, en Sudáfrica, para filmar Protegiendo al enemigo (con Denzel Washington), donde se construyó una favela, al lado de una real. Encontré ahí a las personas más sonrientes que he conocido, seguro hay cosas violentas, pero su sonrisa de lado a lado, es algo que se queda.


¿No trabajaste en el nuevo proyecto de Alejandro González Iñarritu ("Birdmand")?

Ya no, escogió esta vez probar un equipo completamente nuevo y bueno, al principio fue un shock, tengo que decirlo... fue pensar: ‘¡ya no me quiere!'; pero me dijo que no era así. Le debo lo mejor y creo que él necesitaba experimentar una comedia con nueva gente; y a lo mejor vemos a un nuevo Alejandro. Él tiene mucho sentido del humor, por más trágicas que hayan sido sus películas.

¿Cuál de todas las películas hechas, ha sido la más complicada?

Todas, pero Alejandro es tan detallista o más que yo; entonces yo me deshago para dar todo; a veces me enfermo al final, van varias pulmonías que he tenido. Creo que es por el estrés que me pongo, no culpo a nadie, no mido mi cuerpo.



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