ESPECIAL
Guanajuato recibe la edición 44 de este encuentro cultural e internacional

La irreverencia de Ara Malikian fue acogida en el Cervantino

El violinista busca siempre compartir una experiencia vital con su público (ARCHIVO EL UNIVERSAL)
2016-10-10
Alida Piñón Enviada
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Guanajuato. El violinista libanés Ara Malikian, quien radica en España desde hace 15 años, menciona en repetidas ocaciones que poco le importa lo que digan los puristas sobre su técnica o los prejuicios del mundo de la música clásica sobre su estilo, porque lo único que le importa es que su público pueda vibrar con él en sus conciertos; y en la ciudad de Guanajuato, así fue.

La noche del sábado, dentro del Festival Internacional Cervantino, el público de la Alhóndiga de Granaditas se entregó a la irrevenrencia del violinista, quien ha ganado un sin número de reconocimientos. El intérprete, compositor, presentador de televisión y divulgador de la música clásica entre los niños, ofreció un concierto con obras de compositores de la talla de Bach, De Falla y Vivaldi, así como de grupos de rock como Radiohead y Led Zeppelin, y de intérpretes como David Bowie y el español Joaquín Cortés.

Malikian no es sólo un violinista que reinterpreta famosas piezas para darles un estilo particular, es también un showman que disfruta los encuentros con el público, porque además de tocar su instrumento también comparte historias que van de cómo llegó a Alemania y se dedicó a tocar en bodas de judíos, su descubrimiento del jamón español o de cómo en su adolescencia soñaba con ser como John Travolta.

Malikian, dentro y fuera del escenario, es un crítico de los protocolos del mundo de la música clásica y de su solemnidad. Ha reclamado ser un desterrado de los clásicos, pero a la vez se apropió de ellos para darles su personal y jovial estilo.

Sacude su melena alborotada con la misma intensidad tanto en La vida breve de De Falla como en Life On Mars? de David Bowie. Brinca, se tira al piso, cierra los ojos, agita brazos y piernas, cada pieza la toca con tal intensidad que pareciera será la última vez que la ejectua. La gente no es indiferente a su entrega, por eso es capaz de pasar de largo su poca precisión y enaltecer su vitalidad y enjundia.

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