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19/05/2016
01:54
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No tienen una idea, estimados lectores de El Gran Diario de México, el malestar que me llega a provocar la “ceremonia protocolaria” que se realiza en el balompié mexicano previo a cada uno de los partidos que se diputa en el máximo circuito, en donde tienen el cinismo de utilizar a un niño, quien hace entrega al árbitro del balón con el cual se disputará el encuentro, mientras pronuncia las falaces palabras: “juega limpio; siente tu Liga”.

Bueno sería preguntarles a las autoridades (in) competentes de la Liga MX qué entienden por “juego limpio”. Sería cuestión de recordarles que todo se origina en el vocablo inglés fair (play) que implica ser: equitativo, justo, honesto, limpio, imparcial, decente; adjetivos que, con cada vez más frecuencia caen en el olvido en el seno de la gran familia del futbol mexicano.

Como claro ejemplo tenemos la actitud asumida por ‘Lord Tuca’, quien tuvo la “osadía” de mostrarle la cartera al árbitro, al sentirse afectado por sus decisiones, implicando que “estaba vendido”. Con esta lamentable actitud, pienso que Ferretti no solamente ofendió al silbante; sino que le faltó al respeto al futbol. Digo ¿Acaso sabe algo que nosotros ignoramos? ¿Ha estado implicado en otros actos de soborno? De ser así ¿por qué no los denunció en tiempo y forma? Si sólo fue un exabrupto, peor tantito, una persona que ostenta su cargo, no se puede dar el lujo de perder el equilibrio emocional de esa manera. De lo que hizo en la conferencia… ya ni hablamos.

Matías Almeyda no se quedó atrás al llamar “ladrón” al árbitro. Además de que tuvo el mal gusto de declarar previo al Clásico que “ellos (las Chivas) también jugaban con 12, por el apoyo de sus seguidores”, implicando que los de Coapa lo hacen con 12 porque “hay mano negra”.

Otros ejemplos serían la violencia que se ha protagonizado en varios estadios de la República sin que se tomen las medidas correctivas. Cuando, por desgracia, haya una o varias personas fallecidas ¿Quién va a ser el responsable?

Todo esto ocurre a ciencia y conciencia de la Comisión Disciplinaria, grupúsculo de sujetos que han abdicado a ser los garantes de la moral del juego, impidiendo con su proceder que en el futbol mexicano priven: la justicia, la honestidad, la decencia y la imparcialidad, lo que redundaría en credibilidad. Propongo que se modifique el protocolo. Que quien le entregue el balón al árbitro sea el presidente de la Disciplinaria… y que diga voz en cuello… “jueguen sucio… miente en tu Liga”.

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El ex árbitro profesional conoce el comportamiento del futbolista dentro y fuera del campo de juego.
 

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