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TLCAN: oportunidad, no sentencia de muerte

13/08/2017
02:17
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Hace unas semanas, la Oficina del Representante de Comercio de Estados Unidos publicó los objetivos para la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). Aunque la Oficina redactó claramente las recomendaciones con el actual residente de la Casa Blanca en mente, el documento es sorprendentemente bipartidista, razonable y, lo más importante, factible. En lugar de utilizar las negociaciones como una herramienta para replegar a Estados Unidos de su papel de líder en asuntos regionales, la administración de Trump podría capitalizar la renegociación del TLCAN como una oportunidad para reafirmar el liderazgo de EU en el hemisferio.

 

Las posibilidades de éxito aumentarían drásticamente si el presidente Trump logra concentrarse en áreas de mejora sustantivas, como la de hacer responsable al gobierno mexicano de crear un mercado laboral más flexible, que permita a los salarios responder al aumento de la productividad, para reducir la presión sobre los hombros de los trabajadores estadounidenses. En este punto, la administración de Trump tiene en sus manos una oportunidad de oro para matar varios pájaros de un tiro: las rondas de renegociación podrían ayudar tanto al trabajador estadounidense a nivelar el campo de juego con México en términos de salarios, mejorar el nivel de vida y los salarios de los trabajadores mexicanos en el sector formal, y la reafirmación del liderazgo de EU en la región.

 

Existen algunos obstáculos para concebir el primer logro político tangible y positivo de la presidencia de Trump. En primer lugar, la tendencia del presidente a la autodestrucción. Si Trump no puede mirar más allá de su fijación con el déficit comercial de Estados Unidos con México (mencionado en el documento como socios comerciales deficitarios), las rondas de renegociación podrían no ver la luz. Asimismo, el presidente podría muy bien despertar temprano una mañana y mandar a volar todo el esfuerzo logrado con un tweet más que inoportuno. Finalmente, cuestiones diplomáticas delicadas también pueden interferir con las negociaciones, como lo es la aversión comprensible de México a la propuesta del muro fronterizo.

 

Cuando la primera ronda de renegociación del NAFTA comience el próximo 16 de agosto, si el presidente Trump se centra en las áreas con potencial de cambio significativo para el estadounidense promedio, un NAFTA renegociado podría ser una prueba de su compromiso de ayudar al núcleo demográfico —el desilusionado trabajador americano— y de paso (¡sorpresa!) reconstruir el liderazgo en la región. ¿Quién se hubiera imaginado que un acuerdo de libre comercio se le presentaría al presidente Trump como una oportunidad de anotar una gran victoria política? Crucemos los dedos.

 

De ‘theglo balamericans.org’, para
Grupo de Diarios América.

De ‘theglo balamericans.org’, para Grupo de Diarios América

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