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Evitando la pérdida y desperdicio de alimentos podemos alimentar al mundo

15/10/2016
02:13
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La seguridad alimentaria en el mundo en el Siglo XXI enfrenta un doble desafío: aumentar la producción de alimentos en el año 2050 en cinco mil millones de toneladas para una población estimada en 10 mil millones, y erradicar el hambre y la malnutrición; esto último, un compromiso asumido por todos los países en la nueva Agenda de Desarrollo Sostenible.

Debemos pues, aumentar la producción de alimentos, contando con menos agua, suelos y biodiversidad, así como enfrentando las consecuencias del cambio climático; y erradicar el hambre y la malnutrición en condiciones de desigualdades en el acceso a los alimentos y teniendo que contrarrestar la tendencia mundial al sobrepeso y la obesidad, que se está convirtiendo en el principal desafío de la salud en este siglo.

Enfrentar estos desafíos exige cambios estructurales en el sistema agroalimentario y lograr mayores niveles de inclusión social. Así también, cambios en la forma cómo se producen y consumen los alimentos, incentivando las conexiones positivas entre la alimentación, la agricultura y el medio ambiente, y especialmente reducir las pérdidas y los desperdicios de los alimentos, logrando un mayor aprovechamiento de lo que se produce.

Las pérdidas de alimentos son la disminución de la masa de alimentos destinados originalmente al consumo humano, independientemente de la causa, lo cual sucede en todas las fases de la cadena alimentaria antes del ámbito de consumo: producción, post-cosecha, transporte, y procesamiento.

La FAO ha elaborado el principal informe en relación a las perdidas y desperdicio de alimentos en el mundo, en el que se estima que ellas alcanzan un tercio de los alimentos producidos para el consumo humano. Alrededor de mil 300 millones de toneladas al año con lo cual podrían alimentarse dos mil millones de personas.

En México la Cruzada Nacional contra el Hambre ha realizado estimaciones preliminares que también alcanzan un índice de pérdidas y desperdicio similar del 37%, con lo cual comerían siete millones de personas.

Esta problemática tiene impactos negativos no solamente en la reducción de la disponibilidad de alimentos, sino que también en los ingresos de los productores, en los precios para los consumidores, en la utilización de los recursos naturales y el calentamiento global.

Y es que se utilizan aproximadamente mil 400 millones de hectáreas para producir alimentos que no son consumidos, lo que ocasiona una huella hídrica de aproximadamente 250 kilómetros cuadrados. Por otro lado, la huella de carbono global del desperdicio de alimentos en el 2007 se estimó en tres mil 300 millones de toneladas de dióxido de carbono.

Es por todas estas razones que el tema de pérdidas y desperdicios de alimentos ha asumido una gran prioridad en la agenda mundial: los países se comprometieron a reducir a la mitad las pérdidas y desperdicios de alimentos para 2030, al firmar el año pasado los 18 Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Además, este tema está incluido en el Pacto sobre políticas alimentarias urbanas de Milán, ha sido retomado también por los países miembros del G-20 y la Comunidad de Países Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), así como otros organismos regionales.

En México la reducción de la pérdida y desperdicio de alimentos está incluido en el Programa sectorial de desarrollo agropecuario, pesquero y desarrollo rural 2014-2018. Es evidente el compromiso y la voluntad política de SAGARPA para contar con política publica para enfrentarlo. También, es un tema de prioridad de la Cruzada Nacional contra el Hambre como una estrategia multisectorial liderada por SEDESOL y también es una prioridad del Gobierno de la Ciudad de México.

La FAO lidera a nivel mundial la iniciativa Save Food, en la que se han establecido alianzas con el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y que incluye ahora más de 150 organizaciones públicas y privadas.

Adicionalmente, mediante la iniciativa Save Food la FAO lidera la Plataforma técnica sobre la medición y la reducción de las pérdidas y el desperdicio de alimentos, la Red regional de expertos para la prevención y reducción de pérdidas y desperdicios de alimentos América Latina y el Caribe, la Comunidad de prácticas de reducción de pérdidas de alimentos, la Red de información sobre operaciones de post-cosecha y la Campaña para la reducción de desperdicio de alimentos: Piensa, Aliméntate, Ahorra.

Recientemente SAGARPA organizó un Seminario Técnico, con el acompañamiento técnico de FAO, con el objetivo de desarrollar una agenda de políticas públicas agroalimentarias, ambientales y sociales, para la reducción de pérdidas y desperdicios de alimentos.

El aporte de este Seminario es el de compartir y hacer propuestas sobre cómo medir y analizar la magnitud de los desafíos que debe enfrentar la política pública. Esperamos que contribuya a facilitar la alineación y el reforzamiento de las acciones que ya está haciendo el gobierno de México a este respecto.

En el Seminario, estuvieron cinco expertas de la FAO del Departamento de Estadísticas de la FAO en Roma, la Iniciativa Save Food y el Programa Regional de Pérdidas de Alimentos en América Latina y el Caribe y Mesoamérica, quienes están desarrollando en la FAO conocimiento y fomentando el intercambio de experiencias a nivel mundial sobre el tema.

Con este Seminario FAO da un primer paso en este proceso de acompañamiento técnico en el cual asumimos el compromiso de poner a disposición de la política pública en México los conocimientos y experiencia que a nivel mundial tiene nuestra organización.

Representante de la FAO en México

Representante de la FAO en México desde el 7 de abril de 2015. Es hondureño, Doctor en Economía de la Universidad de Campinas (UNICAMP) en Brasil.

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