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Turquía contra el Estado Islámico

01/08/2015
02:52
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La semana pasada fue emitida una declaración importante en la capital turca, Ankara. Es sobre una nueva política contra la organización del Estado Islámico (EI) en el área fronteriza turco-siria. El anuncio vino después de que una bomba suicida explotara a mitad de una manifestación izquierdista en Suruz, en la frontera, donde las víctimas fueron, en su mayoría, kurdos.

El EI no se atribuyó el incidente, pero sus combatientes mataron a un oficial turco en un intercambio de fuego a través de la frontera, en una rara confrontación entre ambos lados. Las fuerzas turcas respondieron atacando posiciones del EI con artillería y bombardeo aéreo.

La adopción de una nueva estrategia contra el EI fue lograda en consulta con la administración estadounidense. El secretario de Defensa de EU, Ashton Carter, visitó Turquía a principios de este mes y, después de discusiones con figuras políticas y militares, fue capaz de elaborar un nuevo entendimiento con el viejo aliado.

El acuerdo entre Turquía y Estados Unidos cubre la región occidental del río Éufrates, donde un área de 100 km de largo y 40 km de ancho, en territorio sirio frontera con Turquía, funcionará como una zona de seguridad libre de combatientes del EI, en colaboración con el Ejército Libre Sirio. La presencia de unidades de protección kurdas no será permitida. Turquía controlará el área con artillería pesada y armas de largo alcance, incluyendo la Fuerza Aérea. La presencia física e intervención serán activadas en caso de que cualquiera de las dos fuerzas entre en la región, o si llega una ola masiva de inmigración procedente de Aleppo (Siria).

Los ataques en contra de la población en esa zona serán confrontados por fuerzas aéreas de coalición. La base aérea turca de Incirlik estará abierta a un número limitado de aviones estadounidenses y de la coalición.

Únicamente se permitirá en la base a un grupo militar técnico. Se emplearán seis drones estadounidenses “Predator”, dos de ellos estarán armados y serán utilizados para operaciones especiales. Las bases aéreas de Diyarbakir y Batman estarán abiertas para aterrizajes de emergencia. En paralelo, un nuevo proyecto integrado de seguridad fronteriza será implementado gradualmente.

Observadores vieron la nueva iniciativa turca como una forma de impedir a los kurdos de PKK y PYD cruzar al oeste del Éufrates y dominar el área de Jarablus-Afrin, creando una entidad kurda a lo largo de la frontera sur. La inclusión del EI en la prohibición fue únicamente una pantalla para convencer a los estadounidenses y sus aliados de cubrir los objetivos turcos.

Lo que al principio fue anunciado como un giro en la política turca respecto a los ataques contra el EI, el viernes 24 se convirtió, en gran medida, en una campaña contra las posiciones del PKK en el norte de Irak. Los ataques militares fueron acompañados por una operación de seguridad en ciudades turcas donde activistas kurdos fueron los objetivos principales, con pocos detenidos relacionados con el EI.

Recep Tayyip Erdogan, el presidente turco, estuvo abogando, desde el inicio del levantamiento sirio, por la idea de crear una zona de seguridad y de exclusión aérea en el norte de Siria. La propuesta fue y sigue siendo rechazada por Washington. Últimamente, tocó el turno al líder turco de unirse a la coalición en contra de los terroristas en una forma que satisfaga a la política estadounidense. Pero usando eso de pretexto, está eliminando de una vez todos los logros kurdos en sus confrontaciones contra el Estado Islámico en Irak y Siria, y está frustrando las intenciones de éstos para crear un enclave kurdo a lo largo de la frontera sur de Turquía con Siria.

El primer ministro turco, Ahmet Davutoglu, dijo que su país es capaz de utilizar su fuerza de manera que altere el balance en Siria, Irak y toda la región. En Medio Oriente, eso es un hecho en las ecuaciones locales y regionales y de ahí la importancia del giro turco.

Factores internos jugaron un papel en los eventos pasados. El presidente Erdogan necesita restaurar su posición y la de su partido después de su retroceso en las elecciones del pasado junio. Conseguir apoyo para su liderazgo cuando el país está en guerra es una tarea más sencilla que en tiempos de paz, y eso puede ayudar para la formación de un nuevo gobierno de coalición o para convocar a nuevas elecciones.

El movimiento recuperará la credibilidad perdida en la política turca con respecto a la organización del Estado Islámico. Surgieron acusaciones sobre algún tipo de colaboración con los terroristas y eso no ayudó a la imagen de Erdogan frente a sus aliados en la OTAN.

Turquía puede desempeñar un papel efectivo para combatir al EI si sus intenciones son serias, y eso jugará en contra de la aspiración iraní de tener un rol de liderazgo en esta confrontación. La oposición siria está preocupada de que la principal inquietud de Ankara no sea ya la caída del presidente sirio Bashar al-Assad, sino la confrontación con los kurdos como primer objetivo.

La participación turca es un nuevo elemento que se agrega a la muy complicada realidad de las crisis del Medio Oriente.

El autor fue embajador de Líbano en México entre 1999 y 2011

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Embajador de Líbano en México entre 1999 y 2011.
 

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