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TLCAN: negociar sin ingenuidad

27/07/2017
02:16
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Cuando Canadá se incorporó al TLCAN, decisión por demás procurada y bienvenida por México, nadie hubiera anticipado que esto representaría un valioso recurso en caso de una renegociación. Hoy queda muy claro.

A partir de la publicación de los objetivos de EU para la renegociación del Tratado (SofO), han proliferado comentarios en México y Canadá. Las coincidencias y desacuerdos son significativos.

Primero, coinciden en que el documento es menos grave de lo que se anticipaba. Es evidente la moderación de la posición de Donald Trump entre enero y agosto de este año. De salirse del TLCAN e, incluso, de la Organización Mundial de Comercio (OMC) ha evolucionado hacia renegociar y, finalmente, modernizarlo. Queda ver si no revierte esa posición con un tuit.

Segundo, México ha puesto más énfasis que Canadá en que el propósito estadounidense de reducir su déficit comercial con los miembros del TLCAN es un sinsentido, pues los déficits sólo se modifican por medio de ajustes macroeconómicos, que reduzcan el desbalance ahorro–inversión y/o el déficit fiscal. México debe seguir explicando e insistiendo al respecto. Ojalá Canadá se sume.

Tercero, es positivo que en el documento no se plantee renegociar el “acceso a mercados”, esto es, los productos y servicios incluidos en el TLCAN y las tarifas y cuotas que les aplican. Sin embargo, se incluyen varios “objetivos” que aparentemente no atañen productos específicos pero que, en los hechos, sí lo hacen. Por ejemplo, en el caso de Canadá, lácteos y madera, y en el caso de México el azúcar, la papa, y los cárnicos, como lo señaló con precisión en su artículo Mariano Ruiz Funes.

Por la manera como están expresados esos “objetivos”, todavía no es evidente su verdadera intencionalidad, y cómo inciden sobre productos y servicios específicos. Esto saldrá a la luz, generando las resistencias correspondientes.

Además de ser un tratado de libre comercio, el TLCAN es un acuerdo sobre regímenes de inversión, basado en el principio de “trato nacional”. Esto ha dado certidumbre, por lo que inversiones entre los tres países han fluido. En el SofO se plantea que algunos sectores “sensibles”, que Canadá y México reservaron en el tratado original, ahora se abran a inversionistas extranjeros, obviamente de EU. Para Canadá es el caso de la industria cultural, las telecomunicaciones, el transporte aéreo, la pesca y la banca minorista, y para México, principalmente el sector energía, telecomunicaciones, y transporte aéreo. El documento no señala qué sectores estadounidenses se abrirían más. México avanzó ya, con las reformas de los últimos años.

Cuarto, se ha señalado que planteamientos contenidos en el SofO ya habían sido aceptados por Canadá y México en el contexto de las negociaciones del TPP. Esto parecería cierto; sin embargo, no es válido el argumento de que haber aceptado algo en el TPP, a cambio de concesiones de las otras partes, significa que la oferta mexicana perdure en ausencia de esas concesiones. Esto será objeto de un pormenorizado “toma y daca”.

Quinto, es delicado que el SofO incluya una “homologación” de derechos laborales y su cumplimiento, por tener México abundancia relativa de mano de obra no calificada, y salarios más bajos. El cumplimiento estricto de las disposiciones laborales es deseable para todos, pero es probable que nuestros socios en el TLCAN utilicen deficiencias para argumentar incumplimiento y, en consecuencia, recurrir a represalias comerciales (instrumento proteccionista solapado). Algo similar sucede con la incorporación del acuerdo lateral en materia ambiental.

Sexto, el objetivo más provocador es “eliminar el Capítulo 19”, que se refiere al mecanismo por el cual las partes pueden acudir al arbitraje internacional para resolver disputas. De aceptarlo, México y Canadá quedarían sujetos a llevar sus controversias a tribunales estadounidenses. El asunto es tan “intransitable” que antier el primer ministro Trudeau de Canadá afirmó: “es absolutamente esencial que un TLCAN revisado contenga un panel para resolución de controversias”. Esto es un detonador de confrontación antes de iniciar la negociación.

Hay otros planteamientos de gran relevancia, como aquéllos sobre corrupción, y eliminar la cláusula de exclusión de salvaguardas, que limita la capacidad de EU para imponer sanciones a Canadá y México. Se exige analizarlos sin ingenuidad.
 

Socio fundador de GEA Grupo de Economistas y Asociados / StructurA

Cofundador y presidente ejecutivo del Grupo de Economistas y Asociados (GEA), firma consultora dedicada al análisis político y económico.

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