Se encuentra usted aquí

La ley y la nalga

14/03/2017
01:51
-A +A

En la revista Letras libres del mes que avanza publiqué una auténtica demanda imaginaria que hace un factible leguleyo mexicano contra las muy abundantes faltas que, en materia de racismo, sexismo, clasismo, edadismo, y cuanto ismo nefasto pueda aparecer en el futuro, comete una novela titulada El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, que publicó un tal Miguel de Cervantes y que lleva cuatro siglos denigrando u ofendiendo o ambas cosas a la vez a las personas vulnerables: es decir, a la humanidad entera salvo a Supermán (invulnerable de entrada, pero cuyo nombre mismo, tan sexista y tan clasista, debería cambiarse a Equalpersón).

Hay una nueva policía vestida de civil, con casimires de códigos y corbatas foliadas que, a pesar de que se ufana de su carácter “no gubernamental”, se atarea en ir aún más allá de las normas y leyes del clásico gobierno totalitario. La mueve el afán de disputarle el deleite de vigilar y castigar escritores, de monitorear su imaginación, de crear el nuevo diccionario de palabras prohibidas y de pasar bajo la autoritaria lupa de “la igualdad” cualquier expresión que averíe a la clientela de sus “representados”.

Del mismo modo en que alrededor de cualquier oficina de gobierno brotan como hongos gestores e intermediarios, el puesto de fotocopias y fotografías, el amanuense perito y el afilado influyente que acelera trámites, las nuevas policías morales ponen sus changarros legaloides alrededor de leyes tan necesarias como las de derechos humanos, para taparlas con gestorías, engordarles los de suyo obesos reglamentos y enviciar su funcionalidad para, de ese modo, hacerse imprescindibles, engordar su hacienda y/o promoverse como famosos y poderosos. Son los nuevos quijotes, pero también los primeros que meterían al bote a Cervantes.

Un querido amigo me hizo recordar la no por verdadera menos fantástica historia de cuando los abogados tuvieron que definir las nalgas en términos legales. Sucedió que una ley local en Estados Unidos prohibió que las (y los) desnudistas mostrasen sus nalgas y nalgos en público. Y sucedió que los (y las) desnudistas argumentaron que tal prohibición violaba su sagrado derecho a expresarse artísticamente. De ahí se pasó a discutir qué son nalgas, dónde comienzan y dónde acaban y, desde luego, cuáles son sus derechos humanos.

Traduzco parte de esa definición: “Nalga es el área en la parte trasera del cuerpo humano llamada gluteus maximus que se halla entre dos líneas imaginarias paralelas al suelo cuando una persona está erecta. La línea más alta está media pulgada por encima de la hendidura gluteal (es decir, la que produce el apretamiento de las prominencias formadas por los músculos que unen la zona posterior de
la cadera con la parte trasera de la pierna).
La línea de abajo está media pulgada por encima del punto más inferior de la curvatura
de la protuberancia carnosa llamada surco gluteal que indica horizontalmente la frontera entre glúteos y muslos. Ambas líneas a su vez se hallan entre otras dos líneas imaginarias perpendiculares, cada una en cada lado del cuerpo”

Y continúa: “Más allá de lo antedicho, las nalgas no incluirán la pierna, ni el músculo isquiotibial bajo el surco gluteal, ni el músculo tensor de la fascia lata ni parte alguna de la zona supracitada del cuerpo humano que se halle entre la línea interna perpendicular y la externa perpendicular izquierda o, para el caso, derecha, entendiendo que las líneas perpendiculares internas serán una línea imaginaria a la izquierda, o a la derecha, del ano, perpendiculares al suelo, y las líneas imaginarias horizontales referidas antes, que tienen un tercio de la distancia que hay entre el susodicho ano y la líneas perpendiculares externas, izquierda y derecha.”

Sí, es un elocuente ejemplo de esa muy laboriosa forma de la escritura que consiste en describir algo que, por notorio y evidente, obliga a la imaginación a superarse, como el que ensayó Julio Cortázar cuando se puso a describir una escalera. Es absurdo, pero también un tipo de ejercicio que los abogados vigilantes obligarán a practicar a los escritores que osen emplear palabras como “lentejuela”…

Guillermo Sheridan (1950) es investigador en la UNAM y periodista. Ha publicado varios libros académicos sobre la cultura mexicana moderna, en especial sobre su poesía. Su trabajo como periodista ha...

Comentarios