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¿Qué está en juego en la elección de hoy?

08/11/2016
02:00
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¿”Es la economía estúpido, como le dijo Bill Clinton a George H. W.Bush en 1992, y específicamente el empleo y los tratados de libre comercio?.

¿Es la seguridad de los EUA frente a los ataques terroristas que se han multiplicado en el mundo, sobretodo los de ISIS?.

¿Son los flujos migratorios procedentes de Latinoamérica, y ahora más del lejano y medio Oriente, concretamente los mexicanos y musulmanes?

¿Es alguno de estos temas o el paquete de los mismos, y las posiciones, no solo encontradas sino incluso polarizadas, en la forma de abordarlos, entre la señora Hillary Clinton y el señor Donald Trump, lo que estará en juego en las elecciones de hoy martes 8 de noviembre en los EUA?

En el fondo de esta tríada temática, y para entender esa gran polarización entre la candidata demócrata y el candidato republicano, hay que atender a esa profunda disyuntiva que encara hoy el electorado estadounidense, y que de manera brillante describió David Brooks en el New York Times (feb 26, 2016): la política o la anti-política, como las dos formas de preservar el orden y la armonía en las actuales sociedades enormemente diversificadas y complejas, esto es, mediante el compromiso o la fuerza.

“La política –dice Brooks- es una actividad en la que reconoces la existencia simultánea de grupos, intereses y opiniones diferentes”, y el columnista afirma que esa diversidad se resuelve mediante el compromiso entre ellos o al menos entre la mayoría de ellos, con reglas constitucionales o de la costumbre, para alcanzar ese acuerdo social en forma legítima.

Con la política nunca se obtiene todo lo que se quiere, hay que aceptar limitaciones para conseguir menos de lo que se pretende, por lo que la frustración es algo normal. La política implica un diálogo permanente por el que se conoce a la otra gente (O. Paz lo llamó “la otredad”) y se busca equilibrar sus puntos de vista con los de uno. Pero en todo caso es mucho mejor que el sometimiento a un tirano autoritario que gobierna a su antojo, continúa Brooks. Y su cita de Bernard Crick no puede ser mejor: “La política es la manera de gobernar a una sociedad dividida sin el recurso de la violencia” (En Defensa de la Política).

Pero, continúa Brook, en la última generación ha surgido un grupo de personas que están en contra de la política, que quieren elegir a personas ajenas a la política (“outsiders”), quienes deslegitimizan el compromiso y el acuerdo, y atacan las normas e instituciones del proceso legislativo si eso les ayuda a lograr el poder.

Esas personas no reconocen a los otros, sufren de un narcisimo político que les evita aceptar otras opiniones y diferentes intereses. Menos reconocen límites, sólo quieren la victoria para ellos y su doctrina que rechaza el compromiso. Gritan más fuerte para no escuchar a los demás. Esta es la anti-política, el cáncer actual de la democracia moderna.

Para Brooks, Trump es la culminación de esa tendencia antipolítica de los últimos 30 años que se caracteriza por la búsqueda de los “outsiders”, el estilo de retórica que hace imposible la conversación, el ocaso de los partidos políticos coherentes y el declive de la importancia de las políticas públicas. Trump representa, el camino que rechazaron los padres fundadores de los EUA, concluye Brooks.

La política como compromiso, diálogo y acuerdo, o la antipolítica como imposición, monólogo y el desacuerdo, ese SER o NO SER es el dilema de fondo que hoy enfrenta el elector estadounidense. El mundo estará muy pendiente de su decisión.

 

*Cónsul General de México en Boston

Cursó estudios profesionales en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Realizó estudios de posgrado en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la...

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